La profesión de consejero delegado se ha convertido en una labor de alto riesgo, marcada por la necesidad de obtener resultados rápidos en medio de una sociedad conectada permanentemente a dispositivos móviles. Las empresas cotizadas de todo el mundo están experimentando una rotación significativa en sus altos cargos, lo que ha llevado a una escalada en los movimientos en las cúpulas directivas globales en los últimos años.

Esta tendencia se ve reflejada también en España, donde un tercio de las empresas que cotizan en bolsa han nombrado un nuevo consejero delegado entre 2019 y 2023. La rotación anual de los responsables de las empresas se mantiene en torno al 10%, lo que evidencia la volatilidad en este puesto de liderazgo.

Desafíos y motivos de sustitución

La rapidez en la toma de decisiones estratégicas, la adaptación a nuevos ciclos de negocio, la alineación con los stakeholders y la obtención de resultados son algunos de los desafíos que enfrentan los consejeros delegados en la actualidad. La falta de alineación estratégica, problemas reputacionales, y la presión del mercado de valores también pueden provocar la sustitución de los líderes de las empresas.

Además, la aparición de head hunters en la vida de los altos cargos y la movilidad acusada en el comité de dirección también influyen en esta rotación. La presión por mantener un alto rendimiento en sectores como el tecnológico o el energético puede llevar a la búsqueda de nuevos líderes para llevar adelante proyectos ambiciosos en un entorno altamente competitivo y cambiante.

Planificación y sucesión

Ante la volatilidad en los puestos de consejero delegado, es fundamental que las empresas elaboren planes de sucesión ordenados y bien estructurados que aborden esta eventualidad. Sin embargo, solo un 40% de las compañías españolas cuentan con estos planes, lo que puede afectar al valor de las empresas en el mercado.

Los inversores están poniendo un mayor énfasis en la planificación de la sucesión y la coherencia en las políticas de retribución y dividendos, lo que sugiere la importancia de abordar estos temas de manera estratégica y transparente para mantener la confianza del mercado.

Desafíos para la sucesión

El papel del consejero delegado está evolucionando debido a los numerosos desafíos que enfrentan las empresas en la actualidad, desde la sostenibilidad hasta problemas de cadena de suministro, inteligencia artificial y reestructuración. La presión constante puede provocar que los líderes sufran infartos, ictus o divorcios, lo que lleva a una búsqueda de directivos menos visibles y más respaldados por equipos de liderazgo.

La falta de igualdad de género en las cúpulas empresariales también es un desafío. Las mujeres enfrentan mayores tasas de despidos y una menor permanencia en el puesto de consejera delegada, lo que indica la necesidad de abordar la equidad de género en la alta dirección empresarial.

Conclusión

La profesión de consejero delegado conlleva una serie de desafíos y presiones, lo que exige una planificación cuidadosa, una sucesión ordenada y un enfoque estratégico para mantener un liderazgo efectivo y sostenible en las empresas.

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