El mercado de transacciones de fincas rústicas en España ha experimentado un importante dinamismo en los últimos tiempos, con cifras que reflejan un crecimiento significativo. En el último año, se llevaron a cabo casi medio millón de operaciones en este sector, siendo más de 148.000 de compraventas y 182.000 de repartos por herencias, entre otras modalidades.

Este incremento en las transacciones ha tenido impactos tanto positivos como negativos en la estructura de propiedad de la tierra, lo que repercute indirectamente en los profesionales del campo que en su mayoría trabajan con tierras arrendadas.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y la consultora Cocampo, a pesar de la reducción del 5,9% en las operaciones de compraventa de fincas rústicas en 2023, en los primeros meses del presente año se ha observado un repunte continuado con incrementos que van desde el 5,2% hasta el 17,5% en diferentes periodos.

Las razones de este aumento en las transacciones pueden atribuirse a diversos factores, entre ellos la visión conservadora de la tierra como un activo seguro y la necesidad de invertir en ella para la expansión de las explotaciones agrarias o la instalación de nuevos proyectos.

En este sentido, existen políticas de apoyo como los avales de la Entidad Pública de Caución Saeca del Ministerio de Agricultura, así como líneas específicas de entidades financieras como la línea Agro para la compra de tierras.

Por otro lado, el aumento en las operaciones de compraventa se ha dado en un contexto de estabilidad o ligeros incrementos en los precios de la tierra, según datos del Ministerio de Agricultura. Esto contrasta con los elevados incrementos registrados en años anteriores, especialmente con la llegada de las ayudas comunitarias.

Es importante destacar que el interés por la tierra con fines agrarios no se limita a España, sino que es un fenómeno global. Según la FAO, un 38% de la superficie total del planeta se destina a la actividad agraria, con un aumento de la presión sobre la tierra debido al crecimiento de la población y la necesidad de incrementar la producción de alimentos.

En este escenario, la propiedad y el control de las tierras agrícolas se han convertido en un objetivo estratégico a nivel mundial, con gobiernos e inversores compitiendo por asegurar el abastecimiento alimentario y garantizar la seguridad alimentaria de sus países.

En definitiva, el mercado de transacciones de fincas rústicas en España refleja un panorama dinámico y en constante evolución, donde factores como la estabilidad de los precios, las políticas de apoyo y la demanda creciente de tierras agrícolas marcan la pauta de un sector en movimiento.