Trabajadores de UPS se manifiestan por un nuevo acuerdo frente a un almacén de la compañía, el catorce de julio en Nueva York.BRENDAN MCDERMID (REUTERS)

De no haberse eludido, prácticamente in extremis, la huelga de los trabajadores de UPS el paro habría abocado a EE UU a una situación similar a la provocada a fines de dos mil veintiuno por el gripado de la cadena de suministros, uno de los factores que contribuyeron a nutrir la inflación. Pero a 6 días de que expirase el acuerdo actual, la compañía líder en reparto y logística ha llegado a un principio conforme con el sindicato Teamster, que representa a trescientos cuarenta trabajadores. Tan noticioso resulta el acuerdo que el presidente Joe Biden ha festejado el éxito de las negociaciones: “Aplaudo a los Teamsters y a UPS por acercar posturas, negociar de buena fe y alcanzar un acuerdo provisional que evitará el cierre de UPS”, ha dicho mediante un comunicado difundido por la Casa Blanca. “El acuerdo es una muestra del poder de empleadores y empleados cuando se reúnen para resolver sus diferencias en la mesa de negociación”, agregó Biden, el presidente más prosindical de las últimas décadas.

La amenaza de huelga había puesto sobre aviso a los primordiales agentes económicos, puesto que la interrupción del servicio por la parte de la mayor compañía de correo del planeta podría haber costado miles y miles de millones en pérdidas, tanto a las compañías como a los particulares. De haberse llegado a tal extremo, su seguimiento habría sido el mayor en una empresa en la historia del país. El pacto reemplazará al acuerdo que expira el próximo día treinta y uno, por un periodo de 5 años, y ha de ser ratificado por los miembros del sindicato.

El pacto se ha anunciado este martes, el primero de los días en que UPS y los Teamsters volvían a sentarse a la mesa tras la rotura de las negociaciones a inicios de mes, un desencuentro que hacía augurar la inevitabilidad del paro. Cuando las partes dieron por acabado el diálogo hace 3 semanas, ya habían alcanzado pactos parciales, mas proseguían enfrentados por el sueldo de los trabajadores a tiempo parcial, que forman más de la mitad de los empleados de UPS representados por el sindicato.

“Todos ganamos con el acuerdo: asuntos importantes para el liderazgo de Teamster, para nuestros empleados, para la firma y para nuestros clientes”, ha reaccionado la compañía mediante un comunicado. El nuevo acuerdo ofrece a los trabajadores beneficios “líderes en el sector” (subidas salariales, mayor contratación indefinida y mejoras en las condiciones laborales, como aire acondicionado en las cabinas de los camiones) y a la vez garantiza la “flexibilidad” que la compañía considera precisa para sostener la competitividad. “UPS ha puesto sobre la mesa 30.000 millones de dólares como resultado directo de estas negociaciones”, ha dicho por su lado el presidente de Teamsters, Sean O’Brien. El pacto, resaltó el líder sindical, establece “nuevos estándares en el movimiento de los trabajadores”.

Los trabajadores a tiempo completo y a tiempo parcial van a recibir dos con setenta y cinco dólares americanos más por hora en dos mil veintitres, y siete con cincuenta dólares americanos más durante los 5 años de duración del acuerdo. El pacto asimismo incluye una predisposición para acrecentar el sueldo inicial de los trabajadores a tiempo parcial -que, conforme el sindicato, son los que corren mayor peligro de explotación- de dieciseis con veinte a veintiuno dólares americanos por hora. El sueldo medio de los trabajadores a tiempo parcial era de veinte dólares americanos.

Una actividad que supone el seis% del PIB

UPS asimismo ha acordado quitar la categoría peor pagada de conductores que trabajan en turnos que incluyen fines de semana, y transformarlos en conductores regulares a tiempo completo. En virtud del pacto, la compañía va a crear siete mil quinientos puestos a tiempo completo y cubrirá veintidos y quinientos vacantes, lo que dejará que más trabajadores a tiempo parcial pasen a trabajar a tiempo completo.

Los veinticuatro millones de bultos que UPS distribuye a diario suponen más o menos un cuarto de todo el volumen de paquetería de Estados Unidos, conforme la compañía global de envíos y logística Pitney Bowes. Según UPS, esto equivale más o menos al seis% del PIB del país. La asesora Anderson Economic Group calcula que una huelga de diez días podría haber costado a la economía estadounidense más de siete mil millones de dólares americanos y provocado “daños significativos y duraderos” a empresas y trabajadores, en una sociedad poco a poco más dependiente de las compras por Internet. En las últimas semanas, grandes y pequeñas empresas habían trabajado en planes de contingencia para encarar la crisis.

Aliviado por un pacto que anula la amenaza de parar la economía nacional, Biden hizo hincapié en las bondades de la negociación colectiva. “Siempre he dicho que la negociación colectiva funciona, dando a los trabajadores un asiento en la mesa y una oportunidad para mejorar sus vidas mientras contribuyen plenamente al éxito de sus empleadores”, concluye el comunicado del presidente. La intensa actividad sindical de los últimos tiempos en el país prosigue anotando victorias.