Omoda, la marca novel de coches creada por el grupo chino Chery, se perfila como la gran esperanza para los extrabajadores de Nissan en Barcelona. Tras agotar el máximo de dos años de prestaciones por desempleo, alrededor de mil trabajadores siguen esperando una oportunidad de empleo en la antigua factoría de la Zona Franca. La posible propuesta de Chery para ensamblar unos 50.000 vehículos en estas instalaciones parece ser la opción más prometedora para garantizarles un futuro laboral. Se espera que el acuerdo se concrete a finales de enero, y ya se ha reservado un espacio para la plantilla en estas instalaciones, según fuentes sindicales.

En medio de la reindustrialización de las instalaciones, el panorama laboral es incierto. Mientras Silence, controlado por Acciona, ha contratado a un centenar de trabajadores, y Hub Factory, la sociedad conjunta de QEV y Btech, ha sumado otros 130 empleados, estas contrataciones distan mucho de las 700 previstas para el 2023. Esto deja a alrededor de mil extrabajadores de Nissan pendientes de recolocación en la Zona Franca.

Ante esta situación, los sindicatos lograron un compromiso para que al menos 606 trabajadores iniciaran contratos de formación a partir del 1 de febrero. Estos contratos garantizan una remuneración bruta de 1.575 euros al mes durante un máximo de ocho meses, con la posibilidad de aumentar un 20% su salario a partir de octubre. Sin embargo, las oportunidades de empleo a largo plazo siguen siendo inciertas para la plantilla de Nissan.

En este contexto, la llegada de Chery emerge como un factor crucial para el futuro de los trabajadores. El grupo chino ha expresado su interés en establecer fábricas propias en Europa, y la planta de Barcelona podría ser un primer paso para esta expansión. Además, Chery tiene planes de comenzar a vender sus vehículos en Europa, y ya ha enviado la primera remesa a Barcelona para su distribución en el continente.

Miguel Ruiz, secretario general de Sigen-USOC, destaca la importancia de la llegada de Chery para consolidar el proyecto de reindustrialización en la Zona Franca. Aunque las inversiones de Btech y QEV han avanzado a paso lento, la presencia de Chery podría dar un impulso decisivo al proyecto. Ambas compañías, que carecen de experiencia en la gran producción y comercialización de automóviles, han enfrentado dificultades para obtener los recursos necesarios, a diferencia de las cifras millonarias inicialmente anunciadas para la reindustrialización de la zona.

Por su parte, Roberto Carlos Pacheco, delegado de CC OO en Nissan, coincide en la importancia de la llegada de Chery como una salida a corto plazo para garantizar el empleo. Aunque confía en que las actividades de las empresas locales comiencen a desarrollarse, reconoce que estas aún enfrentan desafíos para alcanzar su plena capacidad productiva.

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