España fortaleció la internacionalización de sus empresas el año pasado gracias sobre todo a la inversión en el extranjero, que alcanzó los veintinueve millones de euros. La asociación de empresas Amec, que todos los años realiza un índice sobre la firmeza del campo exterior, ha concluido que la industria exportadora es más fuerte que jamás. En una escala del 1 al diez, la nota media es un siete,36: un notable medio que está muy sobre el aprobado con el que arrancó el informe, en dos mil catorce. El documento, presentado este lunes en Madrid, asimismo recoge un aumento de multinacionales que abrieron filiales en otros países y un aumento de las ventas de productos tecnológicos, que refuerzan esa fortaleza.

El campo exterior fue el único motor que no se gripó a lo largo de la crisis financiera de 2008: el turismo comenzó a batir récords y las exportaciones tiraron del carro. Esa activa se ha mantenido hasta el momento. “La recuperación económica española se ha apoyado, una vez más, en el sector exterior”, ha afirmado el directivo general de Amec, Joan Tristany. El indicador que la organización comenzó a desarrollar en dos mil catorce da fe de ello. Entonces, la nota media del campo era un cinco con noventa y cinco. Ahora excede el siete. Desde dos mil diez, que es el año de referencia del estudio, ese índice ha crecido un veintitres con seis%.

La internacionalización de la economía de España el año pasado se vio favorecida por las inversiones que hicieron las compañías en el extranjero, de manera especial abriendo filiales. En total, la inversión medró un treinta y tres% con respecto a dos mil veintiuno y se situó en veintinueve millones de euros. El año precedente, aún muy marcado por la pandemia, no solo había habido menos inversión, sino el saldo había sido negativo. Es decir, hubo desinversión. Los primordiales destinos de ese monto, conforme Amec, fueron el Reino Unido, Alemania, Estados Unidos y Luxemburgo.

Precisamente, Tristany ha apuntado que el cierre del mercado ruso no ha ocasionado grandes daños en la industria, mas sí las consecuencias que la guerra de Ucrania ha tenido sobre la economía alemana, que ha entrado en recesión. España, además de esto, prosigue teniendo una cuota mundial exportadora superior a su peso en la economía mundial, lo que juega en favor del país.

Entre los puntos negativos observados por Amec hay un descenso de las compañías exportadoras. Tristany ha explicado que eso puede deberse a que hay una mayor concentración en las quinientos más grandes, que podrían estar absorbiendo otras compañías más pequeñas. Pero asimismo puede haberse producido el cierre de pequeños negocios o actividades de venta en línea que abundaron a lo largo de la pandemia y que, una vez esta concluyó, terminaron cerrando.

Las empresas asimismo acusan unas ayudas públicas a la internacionalización que jamás han recuperado los niveles precedentes a la crisis financiera. En dos mil ocho se presupuestaron doscientos cuarenta millones de euros, que quedaron de manera rápida difuminados de las cuentas públicas por las medidas de parquedad. Hoy esa cantidad no se ha recuperado: en dos mil veintidos se aumentó esa partida, mas se quedó en ochenta y tres millones de euros. Las empresas prosiguieron accediendo a la financiación

Amec ha efectuado asimismo una encuesta entre sus asociados sobre si han accedido a los fondos comunitarios Next Generation EU. EL sesenta% afirma no haber recibido recursos europeos, de los que el dieciocho% no los consiguió por el hecho de que el proceso era demasiado complejo y el diez% por carencia de tiempo. El treinta y dos con nueve% sí ha podido percibir dinero comunitario, al paso que un siete,1% afirma haber recibido subvenciones mas ignora si proceden de Bruselas.