Como en el famoso relato de Augusto Monterroso, podríamos despertar en 2026 y ver que el dinosaurio climático sigue ahí, tal como en años anteriores. Las emisiones de gases de efecto invernadero continúan su trayectoria ascendente, aunque a un ritmo más lento, mientras que las temperaturas aumentan a un paso acelerado. Además, la frecuencia de tormentas, inundaciones y sequías no deja de incrementar, lo que, a pesar de los posibles sesgos en los datos, apunta a una tendencia preocupante.
La inercia de las políticas de mitigación
Un análisis elaborado por expertos de la OCDE destaca que, si bien las políticas de mitigación están aumentando en número y rigurosidad, su avance se está desacelerando. Esto es relevante, ya que la descarbonización no solo depende del crecimiento económico; la notable expansión de la energía solar y eólica ha sido posible gracias a la combinación de innovación, competencia y políticas incentivadoras. Un estudio de BBVA Research, titulado ¿Son eficaces las políticas climáticas?, demuestra que existe una correlación significativa entre políticas climáticas más estrictas y la reducción de emisiones por unidad de PIB. Curiosamente, este vínculo se ha fortalecido desde la implementación del Acuerdo de París.
Perspectivas en sostenibilidad ambiental para 2026
¿Qué debemos observar en el ámbito de la sostenibilidad medioambiental para el año 2026?
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Las COP climáticas: Las conferencias anuales, desde la COP30 en Brasil hasta la COP31 que se celebrará en Turquía y Australia, seguirán siendo cruciales. Aunque la gobernanza basada en el consenso aún no logra cumplir plenamente con el Acuerdo de París, su existencia es un rayo de esperanza en tiempos de multilateralismo frágil. Deberemos prestar especial atención al enfoque de Estados Unidos, que presenta una tendencia desafiante hacia las energías renovables en el contexto de regulaciones globales, especialmente aquellas que impactan en las emisiones del transporte aéreo y marítimo, así como en la tarifa europea al carbono.
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Adaptación climática: Si el cambio climático es una realidad, la adaptación se convierte en una necesidad urgente. A pesar de que la financiación para esta causa se duplicó entre 2018 y 2022, sigue representando solo una fracción de lo que realmente se necesita. Sin embargo, hay numerosas propuestas en curso, incluidas algunas de BBVA Research, que analizan las oportunidades de financiar la adaptación climática.
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Riesgos y oportunidades: También es vital estar pendientes de lo que aún desconocemos. Esto incluye no solo los riesgos asociados, sino también las oportunidades que pueden surgir de la innovación y la disrupción tecnológica en el campo de las energías limpias, con la esperanza de que el dinosaurio climático pueda desaparecer de nuestras vidas.
En resumen, el camino hacia un futuro sostenible es más necesario que nunca y exige nuestra atención y acción constante.
