La reciente captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas élite estadounidenses ha desatado una ola de efectos en el mercado petrolero global, generando opiniones divididas dentro de la misma industria. Según datos recientes, el precio del crudo Brent ha registrado un incremento cercano al 5%, alcanzando los 63 dólares por barril. Aunque se trata de un leve repunte, este movimiento se da en un contexto marcado por una caída estructural de precios debido al aumento de la producción en países como Estados Unidos y Brasil.
Un nuevo panorama en la industria petrolera
El impacto de esta acción en Venezuela aún está en evaluación, pero la Bolsa ya ha reaccionado. Algunas partes de la industria petrolera, especialmente en Estados Unidos, están disfrutando de una semana de bonanza. Las refinerías estadounidenses han visto un ascenso de casi el 9% desde el ataque, posicionándose como el sexto sector con mejor rendimiento en el S&P 500. Empresas como Valero Energy y Phillips 66 reportan incrementos de hasta un 12% y más del 9% respectivamente.
UBS destacó en una reciente comunicación que estas refinerías, adecuadas para procesar barriles venezolanos, están bien posicionadas para beneficiarse de los precios más bajos del crudo, distribuyendo derivados como gasolina, diésel y combustible para aviones. Dadas las características del petróleo venezolano, con alto contenido de azufre, estas instalaciones han sido adaptadas para aprovechar este tipo de crudo, que fue el foco de importaciones estadounidenses antes del descenso en las compras durante el régimen de Chávez.
Inversiones y expectativas en el sector
También han cobrado relevancia las empresas proveedoras de equipos de extracción, que han registrado un crecimiento en bolsa de alrededor del 9% desde los eventos recientes. Firmas como Schlumberger y Halliburton destacan con incrementos del 12% y del 15%, respectivamente, ante la previsión de reconstrucción de la infraestructura petrolera venezolana.
El expresidente Donald Trump ha manifestado que la industria petrolera estadounidense podría invertir hasta 100.000 millones de dólares en Venezuela, país que posee las mayores reservas de petróleo del mundo. Sin embargo, la falta de inversión desde la nacionalización del sector en los años 2000 y las sanciones impuestas han llevado a una caída de producción del dos tercios en este tiempo. Iván Sandrea, ex CEO de una petrolera mexicana, sugiere que un impulso de inversiones podría revivir la producción, siempre que se den las condiciones adecuadas.
Las gigantes petroleras como Chevron, ConocoPhillips y ExxonMobil han mostrado un leve incremento de alrededor del 3%. Sin embargo, las empresas más grandes de Europa como Repsol y Eni se han mantenido prácticamente estables, reflejando la naturaleza integrada de sus operaciones que abarcan desde exploración hasta comercialización.
El dilema del fracking
A diferencia de estas industrias, las empresas dedicadas al fracking, técnica que ha catapultado a EE. UU. como el principal productor de petróleo a nivel mundial, están sufriendo en la Bolsa. Firmas como Devon Energy, Diamondback y APA han visto un descenso de más del 20% en sus acciones desde la captura de Maduro.
El fracking, popularizado hace menos de 20 años y que resulta más costoso, pierde rentabilidad cuando el precio del petróleo cae por debajo de los 50 o 60 dólares. La reciente situación ha llevado al cierre de numerosos pozos debido a la falta de competitividad frente al crudo venezolano, que es más barato. Analistas como Robert Auers han advertido que la adición de cientos de miles de barriles diarios de petróleo podría presionar a la baja los precios de manera drástica.
Uno de los directores de este sector, que pidió el anonimato, expresó su preocupación al señalar que si el Gobierno de EE. UU. comienza a ofrecer garantías a las empresas para incrementar la producción en Venezuela, eso podría ser un motivo de gran preocupación para el fracking en el país.
