El Desenlace del Sueño Americano: El Impacto en Starbucks y Burger King en la Nueva China

El Desenlace del Sueño Americano: El Impacto en Starbucks y Burger King en la Nueva China

Durante las décadas de 1980 y 1990, el proceso de reforma económica en China trajo consigo un fenómeno singular: la llegada de cadenas de restaurantes extranjeras, que se convirtieron en un símbolo palpable de la apertura del país. Disfrutar de una hamburguesa o una pizza se transformó en un emblema de modernidad, una experiencia reservada principalmente para las grandes ciudades. Estos establecimientos no solo ofrecían una nueva oferta gastronómica, sino que también representaban un escaparate de una China emergente y urbanizada.

El año 1999 marcó un hito con la apertura del primer Starbucks en Pekín. Más que un simple café, la famosa marca de Seattle brindó un espacio propicio para socializar, trabajar y ver y dejarse ver. Se estableció como un punto de referencia para una clase media en ascenso que comenzaba a adoptar costumbres de consumo global. Sin embargo, el escenario actual muestra un cambio notable: Starbucks enfrenta serios desafíos por parte de competidores locales, quienes han sabido ajustarse a un consumidor que prioriza la conveniencia de las entregas a domicilio, la economía y la innovación.

### La Apuesta de Luckin

Luckin Coffee, la compañía china que emergió en 2017, ha revolucionado el panorama cafetero. Su modelo, centrado en la digitalización y el consumo rápido, ha amplificado su popularidad. Con locales pequeños y una fuerte dependencia de pedidos a través de aplicaciones móviles, Luckin ha conseguido desplazar a Starbucks, cuyos ingresos y cuota de mercado han sufrido una notable depreciación. Desde un 34% del mercado en 2018, su participación ha caído hasta un 14% en cinco años, mientras que se espera que sus ingresos disminuyan un 19% entre 2021 y 2024, de acuerdo con datos de Euromonitor International.

Frente a estas adversidades, Starbucks ha tomado una decisión crucial: vender el 60% de su negocio en China al fondo Boyu Capital, en una transacción por valor de 3.470 millones de euros. Esta operación no solo responde a un enfoque financiero, sino que subraya la necesidad de adaptarse. La estrategia previa que les permitió crecer durante años ya no es sostenible, por lo que compartir el control con socios chinos se presenta como una opción para mitigar riesgos y aumentar su flexibilidad.

### La Creciente Competencia

No hay duda de que la intensa competencia de entidades chinas representa una de las mayores amenazas para las empresas estadounidenses en el amplio mercado chino. Un reciente informe de la Cámara de Comercio de EE. UU. en Shanghái destaca que, para muchas compañías, la presión de los competidores locales supera incluso la preocupación por la desaceleración económica. Las tensiones geopolíticas entre Pekín y Washington también influyen en el panorama, pero el crecimiento de los actores locales ha elevado las alarmas en el mundo empresarial.

En un movimiento paralelo, Burger King ha decidido ceder el 83% de su negocio en China al fondo pequinés CPE a través de una joint venture valorada en aproximadamente 304 millones de euros. Este paso estratégico tiene como objetivo revitalizar la marca fuera de las grandes urbes, donde la presión competitiva es menor, y se busca duplicar la cantidad de restaurantes, alcanzando más de 4.000 locales para 2035, en contraste con los cerca de 1.250 actuales.

Analistas del instituto WEGO, con sede en Pekín, advierten que el reto para las marcas europeas y estadounidenses es estructural. A medida que las marcas locales han crecido rápidamente en la última década, las occidentales, con estructuras más pesadas y modelos de costes elevados, han mostrado una capacidad de reacción más lenta. En este entorno desafiante, las opciones se reducen: transformarse, deshacerse de activos o incluso venderlos para sobrevivir se convierten en decisiones críticas.

La transformación de la economía china está en marcha, y los protagonistas del sector restaurantero deben adaptarse o arriesgarse a quedar atrás en un mercado que evoluciona vertiginosamente.