El Photonic Research Lab (PRL) de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) se encuentra a la vanguardia en el desarrollo de sensores de fibra óptica dedicados a medir la eficiencia de sistemas que generan energía a partir de corrientes marítimas. Este innovador trabajo forma parte del proyecto europeo SMARTMOORING, en el que colaboran junto a las empresas suecas CorPower y Minesto.
Un laboratorio puntero en tecnología
El PRL opera dentro del Instituto de Telecomunicaciones y Aplicaciones Multimedia (iTEAM) de la UPV y se especializa en el diseño de sensores de fibra óptica que detectan variaciones mínimas, como estiramientos, vibraciones y cambios de temperatura. En el ámbito de la energía marina, los dispositivos están integrados en boyas y cometas, que enfrentan grandes tensiones en su funcionamiento.
Gracias a la tecnología innovadora desarrollada en el PRL, es posible monitorizar diversas condiciones, asegurando la eficiencia de los sistemas de energía marina. Salvador Sales, investigador principal del proyecto, menciona: “Los sensores de fibra óptica son extremadamente estables y resistentes a interferencias eléctricas, lo que, junto a su reducido tamaño y peso, los convierte en opciones ideales para entornos industriales desafiantes o incluso explosivos”.
Detección precisa en aplicaciones avanzadas
El funcionamiento de estos sensores se asemeja a los reflejos de colores en un CD: al modificar el ángulo, los colores varían. De forma análoga, pequeñas perturbaciones en la fibra reflejan diferentes longitudes de onda. Estas tecnologías pueden detectar elongaciones de menos de una micra en un metro de fibra, lo que permite medir cambios de temperatura por debajo de 0,1 grados y capturar deformaciones mecánicas y vibraciones mínimas.
Dentro del marco del proyecto SMARTMOORING CETP-2022-00382/ PCI2023-145987-2, el PRL coopera con entidades como el centro de investigación sueco RISE, la Universidad Gustave Eiffel y la empresa española CalSens.
Infraestructuras civiles y aplicaciones aeroespaciales
Los sensores desarrollados en el PRL-UPV también encuentran aplicación en la ingeniería civil y el sector aeroespacial. Por ejemplo, están trabajando con CalSens para supervisar infraestructuras, evaluando cargas, vibraciones y deformaciones. Recientemente, han participado en proyectos significativos como:
- La monitorización del paso peatonal subterráneo entre las estaciones de Xàtiva y Alicante.
- La supervisión del túnel de salida del AVE de Valencia.
- La recolocación y vigilancia de puentes afectados por fenómenos meteorológicos, como el del Barranc dels Cavalls en Torrent.
Gracias a estos sensores, se puede verificar en tiempo real la seguridad y estabilidad de las obras durante las pruebas de carga.
Otro campo destacado es la medición de temperaturas extremas. Los sensores de fibra óptica del PRL-UPV pueden operar a más de 1200 grados, lo que resulta crucial para proyectos en el sector aeroespacial, colaborando con la Agencia Espacial Europea (ESA), Airbus y Comet Aerospace.
Una tecnología de referencia en Europa
Para situaciones que superan los 2000 grados, el PRL-UPV utiliza fibras de zafiro capaces de soportar estas condiciones extremas. Según Salvador Sales, “este enfoque es casi único en Europa y habilita el desarrollo de sensores de alta temperatura confiables, comprobados en hornos especializados”. Además, han creado sensores criogénicos que funcionan hasta 10K, capaces de detectar cambios térmicos menores a 0,1 grados, con aplicaciones en hidrógeno líquido y otros sistemas criogénicos.
El laboratorio mantiene vínculos con diversas empresas industriales, como Airbus, Comet, CalSens, Arcelor y Aguas de Valencia, así como con administraciones públicas, monitoreando infraestructuras en países como España, Bélgica, Portugal y Colombia. Esto posiciona al PRL como un referente en la integración de tecnología avanzada y sostenibilidad en múltiples sectores.
