El 11 de diciembre, el Congreso aprobó prorrogar la entrada en vigor de Verifactu hasta 2027, lo que ha traído un alivio a numerosas empresas. Sin embargo, más allá del cambio de fechas, el enfoque debería centrarse en cómo este tiempo adicional puede utilizarse para avanzar en la digitalización de la facturación.
Aplazamiento: Una Oportunidad para la Transformación
La extensión del plazo ha aliviado la presión sobre autónomos y pequeñas empresas que no habían comenzado su adaptación. Ahora, es fundamental ver esta prórroga no como un lujo para esperar, sino como una ventana de oportunidad para una transformación digital efectiva. La digitalización va más allá del cumplimiento normativo; se trata de modernizar la relación entre empresas y Administraciones, llevando a cabo un cambio estructural que beneficie a todos.
Datos recientes indican que antes de este aplazamiento, muchas empresas ya estaban acelerando la adopción de soluciones de facturación. De hecho, en el último mes, las herramientas dirigidas a autónomos y pequeñas empresas aumentaron un 131,5% interanual, mientras que las orientadas a organizaciones más grandes crecieron un 141,8%. Este hecho subraya que la digitalización es un proceso en marcha.
Actuando con Anticipación
El riesgo asociado a este aplazamiento es que algunas empresas interpreten el tiempo extra como motivo para la inacción. Según la experiencia, dejar las decisiones para el último momento a menudo conlleva prisas y sobrecostos. Para las compañías que ya han ajustado sus sistemas de facturación, la situación es clara: pueden operar sin preocupaciones inmediatas. Asimismo, la Agencia Tributaria ha mostrado cierta flexibilidad para las empresas que ya habían comenzado a utilizar Verifactu, permitiéndoles cambiar a un sistema no Verifactu sin esperar un año completo.
Planificación para el Futuro
Para quienes aún no han iniciado sus adaptaciones, este nuevo calendario brinda una inmejorable oportunidad para planear adecuadamente el cambio. No se trata simplemente de implementar un software; implica revisar procesos, capacitar equipos y mejorar la calidad de los datos financieros. Este enfoque gradual minimizará los riesgos y permitirá a las empresas llegar a 2027 en las mejores condiciones posibles.
Es importante recordar que Verifactu implica un cambio tanto tecnológico como organizativo. La factura electrónica obligatoria y la transmisión de información en tiempo real se están convirtiendo en el estándar en varios países europeos. Por lo tanto, anticiparse no solo es cuestión de cumplir antes, sino también de ganar eficiencia y competitividad.
Las empresas que utilicen este tiempo para optimizar sus flujos de facturación, integrar sistemas y capacitar a sus equipos estarán en una mejor posición cuando la normativa finalmente entre en vigor. Esto les permitirá tomar decisiones informadas, anticipar riesgos y reaccionar con agilidad a un entorno económico cada vez más competitivo.
El aplazamiento de Verifactu no detiene la digitalización; lo amplía. Esta es una oportunidad para elevar el nivel de madurez digital del tejido empresarial español. En lugar de perder tiempo, las empresas que inviertan de manera inteligente y refuercen sus procesos estarán no solo preparadas para cumplir con la normativa, sino también mejor posicionadas para competir en el futuro.
