El año 2025 marcará un hito en la historia de la banca española, quedando registrado por el fracaso de la segunda OPA hostil en el sector desde la intentona del Bilbao sobre Banesto en los años 80. Tras 17 meses de esfuerzo, el intento del BBVA de adquirir el Sabadell resultó infructuoso. Como resultado, el panorama bancario español se reintegró a su estado de marzo de 2024, con la incertidumbre sobre futuros movimientos de consolidación, tanto a nivel nacional como internacional.
Una noche inesperada
La noche del 16 de octubre sorprendió a todos, incluidos los ejecutivos del Sabadell, quienes se enteraron poco antes que el resto de la población de su victoria sobre el BBVA. La aceptación de la OPA se quedó en un 25%, por debajo del 50% necesario que el banco vasco había fijado como objetivo y muy distante del 30% que le habría permitido lanzar una segunda oferta.
El presidente del BBVA admitió que desde principios de semana ya sospechaban que la situación se complicaba. Si bien contaban con el respaldo de algunos grandes fondos, la realidad fue que muchos accionistas minoritarios, en su mayoría clientes del Sabadell, se mostraron reacios a la oferta.
Caída de los grandes fondos
Aunque los líderes del BBVA no han querido hacer autocrítica pública, la verdad es que la respuesta de los fondos fue decepcionante. En particular, los fondos indexados participaron en menor medida de lo esperado. Esta falta de apoyo se reflejó en la estrategia del BBVA, que contempló un plan de contingencia que consistía en adquirir entre el 30% y el 50% del Sabadell. Ante los temores de una posible ampliación de capital que podría diluir su participación, muchos inversores optaron por rechazar la OPA inicial y esperar una segunda oferta.
Las razones detrás de este fallido intento son profundas. Analistas sugieren que el BBVA buscaba equilibrar su balance con una mayor presencia en el mercado español, dado que actualmente México representa el 44% de su beneficio, frente al 36% de España. Además, ha perdido terreno frente a competidores como CaixaBank y Santander.
Un panorama incierto
Con un excedente de capital de aproximadamente 5.000 millones de euros, el BBVA planea lanzar un ambicioso programa de recompra de acciones, sujeto a la aprobación del Banco Central Europeo. Sin embargo, el mercado aguarda movimientos estratégicos más impactantes. La gran incógnita es si el BBVA podrá reforzar su posición en el mercado español o incluso en otros mercados europeos.
Mientras tanto, el Sabadell se ha erigido como el victorioso en este enfrentamiento, aunque no sin evidenciar sus vulnerabilidades. Su enfoque principal en las pequeñas y medianas empresas y su total dependencia de la situación económica en España lo hacen susceptible a futuros ataques. La cúpula directiva del Sabadell es consciente de que la expectativa de movimientos trascendentales también pesa sobre ellos.
El ganador inesperado: Santander
Entre tanto revuelo, el verdadero beneficiario ha sido el Santander, que ha sabido aprovechar la turbulencia. En un movimiento astuto, el Santander adquirió la filial británica TSB del Sabadell, superando a Barclays en una puja dinámica. Este movimiento no solo robustecerá su posición en el Reino Unido, colocándolo como el cuarto banco en el mercado hipotecario y el tercero en depósitos, sino que también obstaculiza las aspiraciones del BBVA y debilita aún más la estructura del Sabadell.
La transacción entre el Sabadell y el Santander, oficialmente aprobada por las autoridades británicas, espera concretarse en el primer trimestre de 2026. Una vez completada, el Sabadell podrá distribuir un macrodividendo de 2.500 millones de euros, un factor clave en su resistencia durante el enfrentamiento con el BBVA.
Reflexiones sobre el futuro
Este episodio resalta la complejidad del panorama bancario europeo, donde los grandes actores son reacios a fundirse. Las fusiones paneuropeas son deseadas desde Bruselas, pero los bancos se escudan en la falta de una unión bancaria, así como en la ausencia de fondos de depósitos comunes. Dada la situación, la gran pregunta es si alguna entidad se atreverá a avanzar en este sentido. ¿Podrán el BBVA, el Sabadell o alguna otra entidad española liderar este cambio? El tiempo lo dirá.
