Este martes, el cobre se encuentra en una trayectoria alcista impresionante, marcando su racha más larga de ganancias desde 2017. El metal rojo ha registrado ocho días consecutivos de incremento, alcanzando un 3% de aumento en las primeras horas de la jornada, cotizando a 12.594 dólares por tonelada en el mercado de Londres. Desde el lunes de la semana pasada, el cobre ha estado cerca de sus picos históricos, acercándose a la barrera de los 13.000 dólares. En lo que va del mes, su crecimiento ha sido del 11%, impulsado por las expectativas de tensiones en la cadena de suministro que podrían extenderse hasta 2026. Este metal es fundamental para el desarrollo de vehículos eléctricos, las energías renovables y la inteligencia artificial.
Factores que Impulsan el Precio del Cobre
Los operadores están acelerando el envío del cobre hacia Estados Unidos ante la posible imposición de aranceles, situación que ha generado una restricción en el mercado global. Según Natalie Scott-Gray, analista de metales en StoneX Financial Ltd., en los próximos meses, el comportamiento del cobre estará marcado por el sentimiento inversor respecto a las tarifas específicas relacionadas con el metal y se centrará en los stock disponibles y en el material destinado a Estados Unidos.
La incertidumbre en el mercado mantiene a los compradores alertas. A pesar del aumento en las reservas en EE. UU., el cobre ha tenido un ascenso de más del 40% en lo que va de 2023, señalando el mayor incremento anual desde 2009. El reciente aumento de precios en Nueva York también se ha visto influenciado por la caída del dólar, que ha disminuido más del 10% frente al euro, haciendo que los metales sean más accesibles para compradores que manejan otras divisas.
La Incertidumbre Política y su Impacto
Los temores en el mercado son comprensibles dada la volatilidad de la política comercial de Donald Trump. En julio, el presidente estadounidense mencionó aranceles del 50% sobre el cobre, causando un aumento del 15% en los futuros del metal en un solo día. Sin embargo, esa situación dio un giro cuando se aclaró que solo algunos productos serían afectados, dejando al cobre refinado libre de tarifas, lo que provocó una caída del 20% en menos de 24 horas.
Los aspectos políticos no son los únicos que impactan en el mercado. La producción de cobre también ha sufrido un golpe significativo, debido a accidentes en varias minas a nivel mundial, desde Chile, el mayor productor, hasta la República Democrática del Congo e Indonesia. Según Mercuria Energy Group, una de las principales consultoras del sector, se anticipa una escasez extrema de cobre para 2026.
Proyecciones a Futuro
Morgan Stanley prevé que el próximo año el mercado global de cobre experimentará su mayor escasez de suministro en dos décadas, con una demanda que superará la oferta en 600.000 toneladas para 2026, y probablemente peores desajustes en años futuros. Por su parte, Citi estima que los precios del cobre podrían alcanzar los 15.000 dólares por tonelada en un escenario donde el dólar se debilite y la Reserva Federal reduzca las tasas de interés, aumentando la demanda por parte de los inversores. En su escenario más conservador, Citi ve el cobre estabilizándose en torno a los 13.000 dólares en un plazo de seis a doce meses.
En este contexto, el cobre se vislumbra como un elemento crucial no solo en la industria, sino también como una inversión diversificada en un mercado volátil. Su futuro parece prometedor, continuando su senda histórica y adaptándose a las exigencias de un mundo en transformación.
