La trata de personas con fines de explotación sexual es un problema que sigue afectando a millones en el mundo, degradando y vulnerando la dignidad humana. En este contexto, la reina Letizia ha enfatizado la necesidad de continuar mejorando las herramientas y estrategias para combatir este delito, durante la XXX Cumbre Iberoamericana. Su intervención tuvo lugar en el Palacio de El Pardo, donde se abordaron temas críticos como la inclusión de personas con discapacidad a través de la cultura.
En su discurso, la reina utilizó un lenguaje inclusivo, destacando la presencia de todas las figuras relevantes en la cumbre, incluyendo a los acompañantes de los jefes de Estado y a delegaciones de diferentes países. Letizia recordó las palabras del rey, quien abogó por priorizar la mejora de las condiciones de vida y el reconocimiento de la dignidad de todos. Enfatizó que la lucha contra la trata de personas y la promoción de una cultura inclusiva son cuestiones profundamente interrelacionadas.
“Es crucial que desde vuestros lugares sigamos impulsando las iniciativas para erradicar este delito y avanzar hacia una cultura que incluya a todas las personas”, declaró la reina. Este llamado se produce en un momento en que la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito ha reportado que 202.478 víctimas de explotación fueron identificadas en el último año, con un alarmante 61% de ellas siendo mujeres y niñas.
Acciones concretas y colaboraciones globales
El evento contó con la participación de expertos en la materia, como Teresa Martínez, fiscal especializada en trata de personas en Paraguay, y Rocío Mora, directora de Apramp, una organización dedicada a la atención integral de las víctimas en España. Juntos, exploraron diversas estrategias y enfoques necesarios para enfrentar la trata de personas y ampliar la atención a sus víctimas.
Además, la jornada también se enfocó en cómo la cultura puede ser un vehículo para la inclusión de personas con discapacidad. Se llevaron a cabo dos representaciones artísticas que involucraron a grupos de jóvenes y profesionales del arte, demostrando el potencial transformador de la cultura en la sociedad. Una de las actividades fue coordinada por la asociación 33% Cultura Sin Límites, donde jóvenes de entre 12 y 16 años, algunos de ellos pacientes de Neurología, participaron en un proyecto inclusivo. También se presentó un espectáculo de danza interpretado por la Fritsch Company, creando un espacio para la reflexión sobre la diversidad y el arte como herramienta de sanación.
Este tipo de iniciativas subraya la importancia de unir esfuerzos en la lucha contra la explotación y la promoción de la dignidad de todas las personas, reafirmando el compromiso de los países iberoamericanos por crear sociedades más justas e inclusivas.
