La heredera de Adolfo Domínguez busca transformar la marca inspirándose en modelos como Netflix y Apple.

La heredera de Adolfo Domínguez busca transformar la marca inspirándose en modelos como Netflix y Apple.

Adriana Domínguez, presidenta ejecutiva de la emblemática marca de moda Adolfo Domínguez, ha tomado las riendas de la compañía con ambiciosos planes de expansión desde su asunción en 2020. Al frente de esta firma que su padre fundó hace 50 años, Adriana ha comenzado una transformación decidida hacia un modelo más contemporáneo y sofisticado, sin sacrificar la esencia que ha definido a la marca a lo largo de su trayectoria.

“Queremos ser una marca renovada, vibrante y contemporánea, donde el diseño es el eje central”, explica Adriana. Este año, la compañía ha inaugurado seis nuevas tiendas, sumando un total de 379 puntos de venta en 54 países. Además, la búsqueda de nuevos mercados no intimida a Domínguez, quien percibe en este crecimiento una oportunidad para consolidar su propuesta de moda de autor y sostenibilidad en el segmento prémium.

Innovación en el legado de la moda

La presidenta enfatiza la importancia de honrar la herencia familiar mientras se adapta a las exigencias de un consumidor moderno: “El legado no se gestiona mirando atrás, sino entendiendo qué se debe conservar y qué se debe transformar”. Este enfoque ha llevado a la marca a diseñar prendas atemporales, enfatizando en la calidad y en el impacto emocional que estas generan. Según Adriana, el cliente actual busca vestirse de manera que deje huella: “Hacemos ropa con poesía, no para pasar desapercibida”.

En términos financieros, la marca experimentó una facturación de 139 millones de euros en el último ejercicio, con un 43,4% de sus ventas proviniendo de mercados internacionales, un nicho que creció un 9% durante el periodo. Esta sólida base de clientes se traduce en una relación de largo plazo a través de la calidad, que es el pilar fundamental de su propuesta de valor.

La implementación de tecnología también juega un papel crucial en la estrategia de Domínguez. La inteligencia artificial se utiliza para optimizar procesos y analizar datos sobre la clientela. “Buscamos ser más eficientes y así disfrutar de más tiempo para la creatividad”, afirma. De esta forma, se ha creado **Ágora**, un laboratorio interno que funge como el núcleo de innovación para cada colección, promoviendo un entorno donde el tiempo para el desarrollo creativo es primordial.

En su visión de empresa, Adriana subraya la importancia de cultivar un buen clima laboral. “Todos damos los mejores resultados cuando estamos ilusionados con el proyecto”, asegura, destacando la relevancia de incorporar talento apasionado y alineado con la cultura de la marca. La amabilidad, un legado familiar, sigue siendo un valor central en su gestión, al tiempo que busca hacer de su empresa un lugar atractivo y estimulante para trabajar.

Para Domínguez, el compromiso social y el desarrollo económico son pilares fundamentales. “Las empresas hacen país porque generan oportunidades de desarrollo para las personas”. A pesar de su afán por crecer, mantiene su deseo de que la marca tenga un enfoque de nicho, similar al de empresas icónicas como Apple o Starbucks. “Me gustaría que Adolfo Domínguez fuera más grande, pero sin perder nuestra especialidad”, concluye, dejando entrever su visión de un futuro donde la tradición y la innovación coexistan armoniosamente en el mundo de la moda.