Portugal evalúa incrementar su participación en Galp tras cancelar fusión con Moeve

Portugal evalúa incrementar su participación en Galp tras cancelar fusión con Moeve

El Gobierno de Portugal está considerando aumentar su participación en Galp, una de las principales petroleras del país, tras el colapso de las negociaciones de fusión con la empresa española Moeve, antes conocida como Cepsa. Esta decisión surge en un contexto en el que el Ejecutivo busca reforzar el control sobre activos estratégicos y salvaguardar la seguridad energética nacional, especialmente en relación con la refinería de Sines, la única que opera en territorio portugués.

La cancelación de la unión entre Galp y Moeve se anunció recientemente, reflejando las tensiones actuales del mercado energético global agravadas por las relaciones conflictivas entre Estados Unidos e Irán. Estas tensiones han repercutido en la valoración de las infraestructuras energéticas, complicando las negociaciones para establecer acuerdos sostenibles a largo plazo en el sector.

Según el ministro de Economía de Portugal, Manuel Castro Almeida, el Gobierno respeta la decisión empresarial de suspender las charlas de fusión, pero subrayó la responsabilidad del Estado en proteger las infraestructuras críticas para el suministro energético del país. Aunque Almeida evadió confirmar cualquier movimiento específico sobre un aumento en la inversión pública en Galp, indicó que cualquier declaración podría afectar la cotización de la empresa en el mercado bursátil.

Este interés por incrementar la participación en Galp se inscribe en una estrategia más amplia del Gobierno portugués para consolidar su presencia en sectores clave de la economía. Recientemente, la sociedad estatal Parpública adquirió un 5,3% adicional en REN, el operador de redes eléctricas y gasistas, elevando así su participación pública en la compañía a un 19%.

Las conversaciones iniciales entre Galp y Moeve implicaban la integración de las refinerías de Sines, Huelva y Algeciras en una operación conjunta. La cancelación de estas negociaciones no solo evidencia el impacto de las tensiones geopolíticas, sino también cómo estas afectan a las decisiones corporativas y subrayan la creciente importancia estratégica de las infraestructuras energéticas en Europa.