Descubren en Londres dos raros ordenadores Q1, uno de los cuales se subasta por 37.179 libras en 2023.

Descubren en Londres dos raros ordenadores Q1, uno de los cuales se subasta por 37.179 libras en 2023.

El descubrimiento de dos microordenadores antiguos en Londres ha remecido el mundo de la informática, revelando piezas clave de la historia tecnológica que habían permanecido olvidadas durante décadas. En 2023, empleados de la empresa británica Just Clear realizaron un hallazgo inesperado en un trastero: un Q1 de 1972 y un Q1 Lite, ambos considerándose dos de los tres únicos ejemplares sobrevivientes de estos icónicos microordenadores.

El Q1, que comenzó su producción en diciembre de 1972, fue uno de los primeros ordenadores de sobremesa integrados, incorporando un microprocesador Intel 8008 de 8 bits. Su diseño innovador incluía pantalla, teclado e impresora en una única estructura, algo poco frecuente en la época, cuando la mayoría de los sistemas computacionales ocupaban grandes espacios físicos. Este avance marcó un hito en la miniaturización de la informática, subrayando los esfuerzos de los fabricantes por hacer la tecnología más accesible.

De la antigüedad a la colección

A pesar de su revolucionaria propuesta, el Q1 era un dispositivo de alto costo en su tiempo, lo que limitaba su acceso a un entorno profesional más que al consumidor habitual. Con el impacto que tuvo en la evolución de los equipos personales, estos ordenadores se han convertido en objetos muy apreciados por coleccionistas e historiadores de la tecnología.

Los hallazgos se exhibieron en la Universidad de Kingston en febrero de 2024, donde fueron acompañados por otras máquinas históricas, ofreciendo a los visitantes un vistazo al pasado tecnológico. Posteriormente, Heritage Auctions llevó a cabo la primera subasta de ambos equipos, destacando su valor significativo: el Q1 original se vendió por 37.179 libras (más de 44.500 euros), mientras que el Q1 Lite alcanzó las 8.316 libras (cercano a los 10.000 euros).

Este acontecimiento nos recuerda la importancia de conservar la historia de un campo que ha evolucionado de manera vertiginosa. La recuperación de estos microordenadores no solo reescribe parte de la cronología de la informática, sino que también sirve como testimonio tangible de los inicios de la computación personal moderna, más de medio siglo después de su creación.

El descubrimiento de estos dispositivos ilustra la continua relevancia de la historia en el desarrollo de la tecnología y el emprendimiento, recordando que detrás de cada innovación hay un legado que merece ser preservado y reconocido.