La policía desconecta cámaras de Flock por incumplimiento de contrato ante crecientes preocupaciones de privacidad.

La policía desconecta cámaras de Flock por incumplimiento de contrato ante crecientes preocupaciones de privacidad.

El reciente conflicto entre el Consejo Municipal de Plymouth y Flock, una empresa de monitoreo de matrículas, ha desatado un debate sobre la privacidad y la eficacia de la tecnología de vigilancia. En septiembre de 2026, el consejo votó por unanimidad para terminar el contrato con Flock, señalando un descontento creciente con las cámaras instaladas en toda la ciudad. Sin embargo, la empresa no respondió a las solicitudes de desinstalación, lo que llevó al jefe de policía, Eric Fadden, a actuar por su cuenta y desconectar físicamente las cámaras.

La falta de respuesta de Flock, incluso tras el aviso público de la decisión del consejo, ha generado críticas. «Después de no obtener respuesta durante una semana, instruí a mi personal a desconectar los cables de alimentación de las cámaras para asegurarme de que no estuvieran funcionando ni registrando matrículas», declaró Fadden. Este acto demuestra la frustración de las autoridades locales ante la falta de cooperación de la empresa en un tema tan sensible.

El sistema de Flock, que incluye más de 300,000 cámaras en todo el país, se promociona como un lector de matrículas automatizado (ALPR). Sin embargo, va más allá de eso, utilizando inteligencia artificial para identificar vehículos basándose en características como colores, autoadhesivos y modelos. Esto ha llevado a preocupaciones sobre la privacidad, ya que los críticos argumentan que la tecnología puede ser utilizada de manera inapropiada, lo que ha llevado a varias ciudades, incluidas otras en Minnesota, a pausar sus programas con la empresa.

Controversias y Retos

Flock también ha enfrentado numerosas polémicas en el último año. Se han reportado casos de oficiales de policía arrestados por mal uso del sistema, e incidentes como el de un revisor de autos que fue «emboscado» erróneamente por la policía de Plymouth debido a un error administrativo en otro estado. Estas controversias han puesto en entredicho la confiabilidad y la ética de las herramientas de vigilancia que Flock proporciona.

La situación en Plymouth se agrava con la presión de la comunidad para que se eliminen las cámaras. A medida que los ciudadanos exigen más transparencia y responsabilidad, el futuro de Flock en otras ciudades podría estar en juego. La capacidad de la empresa para gestionar adecuadamente la comunicación y mantener buenas relaciones con los gobiernos locales será crucial para su sostenibilidad.

Con la creciente preocupación por la privacidad y el uso indebido de la tecnología, el caso de Plymouth se ha convertido en un referente que podría influir en decisiones similares en otras localidades. El escaso diálogo de Flock en esta situación podría señalar un posible declive en su presencia en el mercado si no abordan las preocupaciones comunitarias de forma proactiva.