La lucha por la adquisición de Deoleo, una de las compañías líderes en el sector del aceite de oliva, ha tomado un nuevo rumbo tras el anuncio de una alianza entre la italiana Coricelli y el grupo sevillano Migasa. Esta oferta conjunta ha sorprendido a los competidores españoles, Dcoop y Acesur, quienes desde el inicio del proceso han defendido la necesidad de que la propiedad de Deoleo permanezca en manos nacionales.
Ambas empresas presentaron su propuesta dentro del plazo establecido, que concluyó recientemente, lo que ha generado inquietud entre las firmas españolas. Se ha reportado una mezcla de desilusión y sorpresa en Dcoop y Acesur, que ven en esta alianza un desafío inesperado a su objetivo de preservar la españolidad de la marca. Algunos miembros del sector incluso han calificado el movimiento como una «traición», dado el consenso previo que existía para que Deoleo, propietario de reconocidas marcas como Carbonell y Bertolli, continuara bajo bandera española.
La incertidumbre sobre la viabilidad de la oferta conjunta resalta la relevancia estratégica que tiene Deoleo en la industria agrícola española. Con un rango de valoración que fluctúa entre 510 y 530 millones de euros, los aspirantes esperan recibir respuestas pronto por parte del consejo de administración de la compañía. En este contexto, se han intensificado las preocupaciones sobre el futuro de Deoleo y su potencial deslocalización.
Dcoop reitera la importancia de la protección gubernamental
A pesar de estos movimientos en el mercado, es evidente que la propuesta de Coricelli y Migasa ha generado un quiebre en el discurso unitario del sector. Antonio Luque, presidente de Dcoop, ha enfatizado la importancia de que Deoleo sea mantenida en España y ha instado al Gobierno a considerar intervenciones en el caso de que un grupo extranjero se imponga en la carrera de adquisiciones. Luque ha recordado la intervención previa del Ejecutivo en casos similares, como el rechazo a la OPA del grupo húngaro Ganz-MaVag sobre Talgo, evidenciando la sensibilidad de la cuestión ante posibles pérdidas en la soberanía industrial.
La estructuración de la operación a través de Farmers Elite Global, una firma vinculada a Coricelli situada en Sevilla, busca, en teoría, suavizar las reticencias del mercado local y minimizar las posibles objeciones legales. Sin embargo, el trasfondo de esta transacción debe ser analizado desde múltiples perspectivas, teniendo en cuenta tanto el impacto económico como social que podría acarrear la posible venta.
Con los plazos avizor y el consejo de Deoleo en evaluación de las ofertas, el desenlace de esta saga se aproxima, planteando interrogantes sobre el futuro inmediato de uno de los pilares de la industria alimentaria española.
