La situación actual en la planta de Tubos Reunidos en Nanclares de Oca, Álava, ha llevado a los trabajadores a expresar su firme rechazo a la negociación de un expediente de regulación de empleo (ERE) que podría resultar en despidos. A pesar de la propuesta de la Administración Concursal de comenzar este proceso, los empleados insisten en que deben agotarse las opciones de venta que podrían mantener la actividad y los puestos de trabajo.
El comité de empresa ha señalado que, aunque no existen ofertas firmes por la planta, consideran esencial buscar un comprador antes de negociar despidos definitivos. La premura de la Administración Concursal, que plantea iniciar el ERE a pesar de que se espera que el proceso de venta se defina en diciembre, es considerada premature por los sindicatos.
La situación se complica aún más para la plantilla, que cuenta con más de 70 empleados, quienes enfrentan la incertidumbre sobre sus salarios, ya que la Administración ha advertido que no hay garantías de pago a partir del 1 de noviembre. En este contexto, se ha propuesto un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) de corto plazo como alternativa al ERE, lo que añadiría más presión a los trabajadores.
A través de un comunicado, los empleados han demandado que se busquen activamente ofertas que incluyan la planta, exigiendo transparencia sobre las propuestas y plazos, además de priorizar la conservación del empleo en cualquier medida laboral que se tome. Se subraya la necesidad de defender la continuidad de la planta de Nanclares con la misma determinación que las otras fábricas del grupo.
El futuro incierto de Tubos Reunidos
El conflicto en Nanclares de Oca es solo una parte de la reestructuración más amplia de Tubos Reunidos, que ha procedido a solicitar la apertura de la fase de liquidación de su sociedad matriz, Tubos Reunidos, S.A. (TRSA). Este movimiento se tomó tras no recibir ofertas para adquirir la compañía y no alcanzar un acuerdo con los acreedores.
A pesar de esta decisión, no implica el cierre inmediato de todas las plantas, ya que el grupo sigue impulsando el proceso de venta para que otras empresas puedan adquirir sus activos. Esta es una clara opción para mantener la actividad industrial y conservar el mayor número de puestos de trabajo posibles.
Hasta el momento, se han presentado cinco ofertas por los activos del grupo. De ellas, tres incluyen la adquisición de la planta de Amurrio, mientras que todas contemplan las instalaciones de Trápaga. Es importante destacar que la mayoría de las propuestas incluyen recortes de personal y cambios en las condiciones laborales, incrementando la preocupación entre los trabajadores.
Los sindicatos han insistido en la necesidad de recibir información clara sobre cada oferta y los proyectos industriales que podrían derivarse de estas adquisiciones. En el caso de la planta de Nanclares de Oca, los empleados esperan que cualquier venta ofrezca una oportunidad real de continuidad, y rechazan que la situación actual pueda acabar con el futuro de la planta.
