Después del reciente ataque en Hebrón, la situación en esta localidad de Cisjordania se ha vuelto crítica, con al menos 250 familias obligadas a abandonar sus hogares. La operación militar israelí, que se desató tras el ataque que resultó en la muerte de dos soldados israelíes y de los dos agresores palestinos, ha sido calificada de desproporcionada por los líderes locales.
Yousef Al Jabari, alcalde de Hebrón, expresó su preocupación en un video difundido en redes sociales, denunciando el desplazamiento forzado de civiles, lo que ha llevado a ver a niños y ancianos en situación vulnerable, en la calle y a la intemperie. Habló de la demolición de hogares y comercios, así como del daño causado a la infraestructura urbana.
El ejército israelí justifica su intervención diciendo que busca desmantelar la infraestructura terrorista y evitar futuros ataques. Aseguran que los civiles han tenido la opción de abandonar temporalmente el área a través de puntos de control designados. Sin embargo, esta situación ha hecho que muchas familias, unas 2,500 personas que residen en el barrio de los atacantes, hayan sido desplazadas.
Contexto de la Operación Militar
Las tácticas empleadas recuerdan operaciones similares en otros campos de refugiados palestinos, donde estas acciones han resultado en un considerable número de desplazamientos. Según un informe de la ONU, desde 2025, estas intervenciones han forzado a más de 33,000 palestinos a abandonar sus hogares. Los líderes israelíes, como el primer ministro Netanyahu y el ministro de Defensa, han declarado que esta operación es parte de una estrategia más amplia que se prevé se expanda por toda Cisjordania, posiblemente alcanzando una magnitud no observada desde la Guerra de los Seis Días en 1967.
La Asociación de Defensa de los Derechos Civiles en Israel ha cuestionado la validez de la medida, argumentando que no se ha demostrado relación entre las familias desplazadas y el ataque en cuestión. Noa Sattath, directora de la organización, afirmó que no hay ataque que justifique castigar a toda una comunidad, y criticó la narrativa que algunos ministros parecen propagar entre sus votantes sobre el «precio que los palestinos deben pagar».
La situación en Hebrón es particularmente compleja, ya que la ciudad alberga una población significativa de colonos israelíes, lo que restringe permanentemente la movilidad de los palestinos. Activistas dentro de la ciudad han informando que la población local se siente asediada, con muchos ciudadanos refugiándose en sus hogares, mientras que las demoliciones de propiedades continúan alrededor de la localidad.
Recientemente, un tribunal israelí ordenó la suspensión de las demoliciones cerca del lugar del ataque, aunque esta medida no se extiende al resto de Hebrón. Las autoridades israelíes han argumentado que la destrucción de ciertos edificios era necesaria para eliminar amenazas de seguridad, haciéndose eco de la constante tensión en la región.
Además, el cierre impuesto sobre Cisjordania limita gravemente la libertad de movimiento de más de tres millones de palestinos, afectando a muchos trabajadores que no podrán acceder a sus empleos en Israel hasta después de las elecciones legislativas. Estas elecciones, que se celebran el próximo martes, se presentan como un punto crítico para el futuro político del primer ministro Netanyahu, que enfrenta una difícil batalla electoral.
