Más de un 33% de las empresas en Europa exceden sus inversiones en inteligencia artificial

La Administración acelera esfuerzos para liderar en inteligencia artificial

La compañía NTT Data ha lanzado un innovador ‘think tank’ en España, el Future Government Center, con el objetivo de revitalizar el debate sobre el futuro de las administraciones públicas en un mundo cada vez más influenciado por la inteligencia artificial. Este centro advierte que las instituciones deben adaptarse rápidamente a los avances tecnológicos, señalando que “no contamos con una década, sino con años” para definir su camino, según afirma Paloma Baena Olabe, directora del centro.

El diagnóstico del Future Government Center apunta a la existencia de una “brecha muy grande” entre las capacidades tecnológicas y la habilidad de las instituciones para integrar la inteligencia artificial en sus operaciones. Baena explica que históricamente se ha buscado digitalizar procesos existentes, pero ahora la tecnología tiene el potencial de replantear completamente la forma en que se prestan los servicios y se estructura la propia Administración.

Este think tank cuenta con un consejo asesor no remunerado, presidido por el expresidente del PNV, Andoni Orduzar, e incluye un elenco de expertos como Daniel Innerarity y Bárbara Ubaldi. Su misión no solo es generar conocimiento, sino también establecer marcos analíticos que ayuden a las administraciones a evaluar su preparación para enfrentar esta nueva era tecnológica.

Un futuro incierto para las instituciones

El primer informe del think tank resalta que las decisiones tomadas en los próximos años serán clave para determinar si las administraciones podrán consolidar su relevancia o si, por el contrario, cederán parte de su poder a plataformas y agentes de inteligencia artificial. Según Baena, un creciente uso de intermediarios tecnológicos por parte de ciudadanos y empresas podría erosionar el contacto directo que tiene la Administración con los usuarios.

El estudio señala que el tiempo para actuar es limitado; los efectos de las decisiones que se adopten ahora comenzarán a vislumbrarse hacia 2030, y cada Administración podría definir su trayectoria antes de 2035. “La Administración cambia en ciclos de años, mientras que el mercado lo hace en ciclos de semanas”, enfatiza Baena, resaltando la necesidad urgente de llevar a cabo transformaciones significativas.

El informe contempla cuatro escenarios posibles para 2035. El más optimista señala una Administración capaz de utilizar la inteligencia artificial para anticipar necesidades, simplificar procesos y organizar servicios en función de los ciudadanos y las empresas. En el extremo opuesto se encuentra un escenario donde la Administración es “sustituida”, permitiendo que plataformas y agentes privados asuman una porción creciente de las interacciones con los usuarios.

La directora del Future Government Center advierte que la velocidad de adaptación puede generar desigualdades entre territorios, donde aquellas administraciones que integren estas capacidades tecnológicas con mayor rapidez desarrollarán mejores servicios y competirán de forma más efectiva, mientras las restantes corren el riesgo de quedar rezagadas.

Además, el informe establece que la renovación de las plantillas públicas representa una oportunidad única para la transformación. Se estima que cerca de la mitad de los empleados de la Administración General del Estado se jubilarán para 2035, lo que permitirá reconfigurar los perfiles y competencias necesarias para los nuevos retos que plantea la era digital.