El reciente abandono del megaproyecto de almacenamiento de energía de Oven Mountain ha causado un gran revuelo en el sector energético australiano. Esta iniciativa, desarrollada por Alinta Energy, estaba valorada en aproximadamente 1.800 millones de dólares australianos, equivalentes a unos 1.100 millones de euros. La decisión de la promotora de desistir del proyecto se atribuye a cuestiones económicas y retrasos en la construcción de una línea de transmisión eléctrica, un componente crítico en la fase preliminar de desarrollo.
La central hidroeléctrica de bombeo, situada entre Armidale y Kempsey en Nueva Gales del Sur, había sido concebida para almacenar energía utilizando dos embalses de distintas alturas. Este sistema permitiría bombear agua al depósito superior durante períodos de baja demanda de electricidad y liberar dicha agua a través de turbinas en momentos de mayor necesidad.
Colaboración entre Ferrovial y Gamuda
En 2024, Ferrovial, junto con su socio malasio Gamuda, fue seleccionada para participar en el proyecto a través de un acuerdo de participación temprana con Alinta. Este enfoque buscaba integrar a las constructoras antes de la adjudicación final, con el objetivo de acelerar las fases de diseño y viabilidad del proyecto.
Se estimaba que la construcción de la central generaría hasta 800 puestos de trabajo, además de otros 95 empleos directos e indirectos una vez que estuviera en funcionamiento. Oven Mountain estaba diseñado para tener una capacidad de 900 megavatios (MW) y un almacenamiento de 7.200 megavatios hora (MWh), lo que representaba la capacidad de operar a plena potencia durante aproximadamente ocho horas.
Sin embargo, la planificación inicial contemplaba el inicio de obras en 2026, pero la cancelación del proyecto deja en suspenso una iniciativa que había sido considerada crítica para la infraestructura estatal desde 2020 y que estaba en proceso de evaluación en Nueva Gales del Sur.
Desafíos en el sector de almacenamiento energético
A medida que la competencia en el ámbito de las tecnologías de almacenamiento eléctrico se intensifica, Oven Mountain se enfrenta a retos significativos. Aunque las centrales hidroeléctricas de bombeo pueden operar de manera eficiente durante largos períodos y tener una vida útil prolongada, la gran inversión inicial necesaria plantea riesgos de sobrecoste y retrasos.
Expertos como Tristan Edis, director de Green Energy Markets, han señalado que la reducción de costos de las baterías está alterando la viabilidad económica de estos proyectos. Se estima que la construcción de una central hidroeléctrica de bombeo puede costar entre 5.000 y 6.000 dólares australianos por kilovatio, en contraste con aproximadamente 1.400 dólares por kilovatio para sistemas de baterías que ofrecen cuatro horas de almacenamiento.
La controversia en torno a Oven Mountain no es un caso aislado; la cancelación de este proyecto se suma a la reciente suspensión del parque eólico Skye Ridge, también en Nueva Gales del Sur, por parte de Origin Energy. Ambos proyectos estaban destinados a fortalecer el suministro de energía renovable en la región, pero ahora su futuro se presenta incierto.
