El verano de 2026 ha marcado un nuevo hito en la historia de las olas de calor en Europa, con un alarmante aumento en las muertes asociadas a las altas temperaturas. Según investigadores del Imperial College London y de la London School of Hygiene & Tropical Medicine, esta estación estival ha sido la más letal en más de dos décadas, superando los registros de años anteriores como 2003 y 2022.
El estudio, basado en la evaluación de datos de 854 áreas urbanas en 30 países europeos, revela que se registraron más de 50,000 muertes adicionales entre junio y agosto. Esta cifra es notablemente mayor que los 29,480 fallecimientos reportados en 2022 y los 28,462 de 2003, lo que indica una preocupación creciente sobre el impacto del calentamiento global en la salud pública.
En total, se estima que alrededor del 40% de la población de los 30 países estudiados, equivalente a 173 millones de personas, residió en estas áreas urbanas, enfrentándose a temperaturas extremas. En el caso específico de España, los investigadores calcularon que 6,824 de esos fallecimientos están vinculados al calor, una cifra superior a las 5,100 muertes estimadas por el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria.
Un incremento en la mortalidad
Malcolm Mistry, uno de los autores del estudio, enfatiza que la relación entre el calor y la mortalidad no es siempre directa, y que el impacto se intensifica al agravar enfermedades preexistentes. Esta falta de datos claros ha llevado a que se considere al calor como un «asesino silencioso». Aunque algunos países, como España, han comenzado a difundir cifras casi en tiempo real sobre muertes relacionadas con el calor, muchas naciones aún carecen de registros comprensibles.
Los investigadores además identificaron que aproximadamente el 65% de las muertes pueden atribuirse al cambio climático inducido por la actividad humana. Este cambio ha producido una aceleración alarmante en las muertes vinculadas al calor, que a principios del siglo XXI correspondían a un 40% de las fatalidades ligadas a las altas temperaturas, generando un sentido de urgencia sobre la necesidad de actuar ante el problema del calentamiento global.
A pesar de que la mortalidad es más alta entre las personas de la tercera edad, el análisis también reveló que más de 800 muertes ocurrieron en personas de entre 20 y 44 años. Un tercio de las muertes se concentró en un periodo de intensa ola de calor desde finales de junio hasta principios de julio, cuando las temperaturas superaron en promedio 5.3 grados las medias históricas.
Ante esta situación, los expertos reclaman una acción decisiva para mitigar el calentamiento global, haciendo un llamado a la transformación hacia emisiones netas cero. El aumento de la demanda en servicios de salud durante este verano, que tradicionalmente es tranquilo, pone de manifiesto la presión que estas olas de calor ejercen en los sistemas de salud pública. El doctor Andrew Hartle del Reino Unido señala que muchas instalaciones de salud no están preparadas para soportar temperaturas tan extremas, un problema que, si no se aborda, seguirá aumentando con el tiempo.
