El uso de la inteligencia artificial (IA) ha tomado un giro significativo dentro de las empresas europeas, donde el 36% de las organizaciones ha excedido su presupuesto anual destinado a tókenes, las unidades que miden el consumo de estos modelos. Este dato proviene de un estudio reciente elaborado por Accenture, que encuestó a 750 directivos de grandes compañías.
Uno de los aspectos más inquietantes revelados por el estudio es que el 79% de este gasto adicional no se ha podido relacionar de manera clara con resultados financieros cuantificables. Alberto G. Arrieta, responsable de Digital Core en Accenture para España y Portugal, señala que las empresas han visto inicialmente la IA como un simple gasto tecnológico, sin apreciar que se trata de una nueva herramienta de productividad.
Arrieta destaca la necesidad de que las organizaciones evalúen la inteligencia artificial como cualquier otra inversión estratégica, vinculándola a indicadores clave del negocio. Esta perspectiva es crucial para optimizar el retorno de la inversión en un ámbito donde el crecimiento del gasto es notable.
Causas del Aumento en el Gasto
El crecimiento en el gasto en inteligencia artificial se puede atribuir a varias causas. Primero, la ampliación de los casos de uso, ya que los modelos están evolucionando y mostrando capacidades sin precedentes. Además, la introducción de agentes inteligentes, que operan de forma autónoma, ha alterado la dinámica del consumo. Arrieta observa que este modelo autónomo desvincula el gasto de la cantidad de usuarios, creando desafíos en la previsión de costos.
Curiosamente, el estudio también indica que las rebajas en los precios de los tókenes no necesariamente han llevado a una reducción en el gasto general. Un impresionante 94% de las empresas europeas manifiesta que, si los costos se redujeran en al menos un 25%, incrementarían sus aplicaciones de inteligencia artificial. Solo un 6% de las organizaciones consideraría destinar esos ahorros a disminuir su presupuesto.
A pesar de estos cambios significativos, la mayoría de las empresas aún carecen de estrategias eficaces para gestionar sus costos asociados a la inteligencia artificial. Solo el 26% implementa el enrutamiento automatizado de modelos, una técnica que permite asignar tareas al modelo más adecuado, mientras que un escueto 18% cuenta con un control formal de los gastos en tókenes por parte de los departamentos de Tecnología o Finanzas.
En el ámbito español, las tendencias son similares a las observadas en el resto de Europa, aunque Arrieta considera que la preocupación por el control del gasto es menor en comparación con otros mercados, como Estados Unidos o algunos países europeos. Esta diferencia podría ser un indicativo de la necesidad de un enfoque más estratégico y proactivo en la gestión de inversiones en tecnología.
