Durante años, el mundo del capital de riesgo se ha regido por la norma no escrita de no respaldar a dos empresas que compiten directamente. Sin embargo, con el auge de la inteligencia artificial, esta regla está empezando a mostrar signos de debilidad. Recientemente, durante un evento destacado en la industria, los socios de Benchmark, una de las firmas de capital de riesgo más reconocidas, expusieron que la dinámica del mercado actual ha hecho que esta norma sea cada vez menos viable.
Una situación que pone de relieve esta problemática es el reciente despido de Chris Degnan, un asesor en la startup Factory, que desarrolla un agente de IA para la escritura de software. Factory acusó a Degnan de conducta poco ética al discutir una posible oferta de trabajo con Cognition, su competencia directa, mientras participaba en conversaciones a nivel de junta. Degnan, por su parte, negaba cualquier comportamiento inapropiado y afirmaba haber presentado su renuncia antes de la controversia. Este incidente ha puesto en evidencia la complejidad de las relaciones dentro del ecosistema de startups respaldadas por los mismos inversores.
A pesar de la larga trayectoria de Benchmark, que se ha enfocado en establecer asociaciones de 10 a 15 años con fundadores en las etapas más iniciales, los socios de la firma reconocieron que la exclusividad se está volviendo más difícil de mantener. En un panel en el evento, se destacó que todos los actores están evolucionando rápidamente, lo que resulta en conflictos de interés cada vez más comunes. “La dura realidad es que cada empresa está cambiando muy rápido», comentó Eric Vishria, uno de los socios de Benchmark.
Las ambiciones de los fundadores son mayores que nunca. Chetan Puttagunta mencionó que el acelerado avance tecnológico está llevando a muchos emprendedores a intentar abarcar un espacio más amplio en el mercado. La disminución de los costos de desarrollo de software ha impulsado este fenómeno, resultando en una mayor competencia. “Es probable que vuelva a ocurrir que las empresas se crucen en sus caminos”, agregó Puttagunta.
Peter Fenton, otro socio de la firma, describió el conflicto entre empresas competidoras como un problema “kryptonita”, refiriéndose a su complejidad y dificultad. Para Benchmark, es esencial mantener un alto nivel de transparencia con los fundadores, asegurándose de que no haya sorpresas en caso de que surjan conflictos en el futuro. La firma se posiciona cerca del extremo donde las relaciones son más colaborativas y transparentes, en contraste con los inversores de mercados públicos que pueden poseer acciones de competidores sin compromisos morales.
Aunque Benchmark no ha declarado la muerte de la norma de exclusividad, el hecho de que una firma de su calibre reconozca la creciente complejidad de estas relaciones plantea interrogantes legítimos entre los emprendedores sobre hasta dónde pueden confiar en sus inversores en un entorno tan cambiante.
