Los padres con hijos menores de 12 años pueden solicitar ajustes en su jornada laboral o teletrabajo.

Los padres con hijos menores de 12 años pueden solicitar ajustes en su jornada laboral o teletrabajo.

El derecho a una jornada laboral adaptada se ha convertido en un tema crucial para muchos trabajadores, especialmente aquellos con responsabilidades familiares. Según el artículo 34.8 del Estatuto de los Trabajadores, los empleados con hijos menores de 12 años pueden solicitar adaptaciones en su horario laboral, la distribución de su jornada o la forma en que prestan sus servicios, incluyendo la posibilidad de trabajar de manera remota. Aunque esta norma ha estado vigente desde 2019, su relevancia se ha reavivado recientemente tras decisiones judiciales clave.

Un proceso de negociación necesario

El procedimiento para solicitar estas adaptaciones es más riguroso de lo que podría parecer. Una empresa tiene obligación de abrir un diálogo con el empleado, el cual debe durar un máximo de quince días. Si no se presenta ninguna disconformidad durante ese tiempo, generalmente se considera que la petición ha sido aceptada. Sin embargo, la respuesta final debe ser comunicada por escrito, y en caso de rechazo, la empresa está obligada a justificar su negativa.

Es fundamental que lo que se solicite sea razonable y proporcionado. Esto significa que, por ejemplo, pedir un cambio de horario para recoger a los hijos no es lo mismo que solicitar teletrabajo completo con una compensación económica adicional. La interpretación de lo que se considera razonable recae en un juez, si la situación llegara a esos niveles.

Modificaciones recientes y contexto legal

Esta normativa, que se incluyó en el Real Decreto-ley 6/2019, tuvo un plazo de negociación inicial de treinta días. Sin embargo, con la entrada en vigor del Real Decreto-ley 5/2023, el plazo se redujo a quince días y se amplió la cobertura a trabajadores con responsabilidades de cuidado no sólo a sus hijos, sino también a cónyuges, familiares o personas dependientes que compartan su hogar.

Casos emblemáticos y sentencias judiciales

Recientemente, algunas sentencias del Tribunal Supremo han establecido precedentes significativos. En un caso de 2025, un jefe de topografía en la minera Orovalle Minerals solicitó un cambio en su jornada laboral para poder atender a sus hijas. La compañía rechazó su petición sin abrir negociación. El Supremo dictaminó que esta falta de diálogo invalidaba la negativa, ordenando la concesión del horario solicitado y otorgando una indemnización por daños, un fallo que se repitió en un caso similar un año después.

Atención a los contextos específicos

No obstante, no todas las solicitudes de adaptación se ven automáticamente concedidas. Un padre en Cataluña que pedía un turno fijo de mañana fue rechazado por el Tribunal Superior de Justicia. El tribunal argumentó que tener un hijo no justifica per se la demanda de un horario específico, sobre todo si hay otros factores a considerar que afectan la operación del negocio.

Procedimientos tras la negativa

Si una empresa niega la solicitud, los trabajadores tienen un plazo de veinte días desde el rechazo para interponer una demanda. Este proceso judicial es rápido, ya que las condiciones establecen que la vista debe celebrarse dentro de los cinco días siguientes y la sentencia, emitirse en un plazo de tres días. Aunque la mayoría de estas interacciones se resuelven en la mesa de negociación, no hay estadísticas oficiales sobre el número de casos que llegan a juicio.

El marco legal en torno a la adaptación de jornadas laborales continúa desarrollándose, y cada decisión judicial agrega capas de complejidad a un proceso que busca equilibrar las necesidades de los empleados y las exigencias operativas de las empresas.