Nestlé, un líder en la industria de alimentos y bebidas con 160 años de historia, ha estado bajo el mando de Philipp Navratil desde el año pasado, tras una carrera ascendente en la que ocupó diversas posiciones dentro de la compañía, valorada en 240 mil millones de dólares. Su reciente foco en la retroalimentación honesta ha transformado no solo su enfoque como líder, sino también la cultura de trabajo en la empresa.
Navratil, quien se unió a Nestlé en 2001, aprendió desde sus inicios la importancia de ofrecer comentarios directos a sus reportes directos. A lo largo de su carrera, se percató de que la retroalimentación clara es fundamental para el crecimiento de los empleados y, por ende, para el éxito de la empresa. En sus primeras etapas, admitió que le costaba comunicar las áreas de mejora de sus colaboradores, limitándose a dar elogios sin profundizar en lo que necesitaba ser ajustado.
“Es fácil decirle a alguien ‘Buen trabajo, bien hecho’,” comentó Navratil en una reciente entrevista. Sin embargo, destacó que el verdadero reto como líder se presenta cuando hay que abordar un desempeño deficiente. En esos momentos, ahora se esfuerza por ser “lo más directo posible” para evitar malentendidos sobre lo que requiere atención y cambio.
Para él, suavizar el mensaje puede hacer que los empleados se vayan sin una comprensión clara de los problemas o de las acciones que deben emprender. La transparencia, según Navratil, no solo clarifica las expectativas, sino que también proporciona una hoja de ruta hacia la mejora.
Un Enfoque Integral en la Retroalimentación
Navratil considera la retroalimentación no solo como una herramienta de gestión, sino como una oportunidad para fortalecer la organización. Este proceso comienza por identificar las deficiencias y continúa con orientaciones sobre cómo superarlas. Al resaltar el problema y ofrecer apoyo para la mejora, busca crear un camino claro para el desarrollo profesional de su equipo.
Además de fomentar un ambiente donde la retroalimentación es habitual, Navratil también destaca cualidades que, según él, diferencian a los empleados que se desempeñan sobre el promedio. Primero, menciona la curiosidad, aquella disposición a continuar adquiriendo conocimientos, ya sea mediante cursos o asesoramiento de colegas. Esta sed de aprendizaje también ha sido un valor que ha practicado en su carrera, incluso ahora, donde un compañero junior actúa como su “mentor inverso” en temas de inteligencia artificial.
Otro rasgo importante que menciona es la motivación. Aquellos empleados que buscan hacer la diferencia, que tienen esa “hambre” por mejorar, tienen una probabilidad mucho mayor de prosperar en su carrera. “Sé humilde, ten hambre y sigue curioso,” concluyó Navratil, reafirmando su creencia de que el aprendizaje continuo es vital en cualquier trayecto profesional.
Con esta visión, Navratil está dispuesto a moldear una nueva generación de líderes dentro de Nestlé, haciéndolos conscientes de que la retroalimentación honesta es una clave esencial para el crecimiento personal y organizacional en un entorno empresarial en constante cambio.
