El futuro de las Super Apps: ¿Qué regiones liderarán su desarrollo?

El futuro de las Super Apps: ¿Qué regiones liderarán su desarrollo?

A medida que la tecnología avanza y los mercados emergentes florecen, el fenómeno de las super aplicaciones está apareciendo como una solución clave en economías con débiles infraestructuras de servicios financieros. Un ejemplo destacado en este panorama es Moniepoint, que ha logrado posicionarse como el sistema operativo para más de seis millones de negocios en Nigeria, procesando anualmente más de 300 mil millones de dólares y abarcando una parte significativa del volumen de pagos digitales en el país.

La historia de Moniepoint se entrelaza con un contexto en el que las condiciones para el surgimiento de aplicaciones integradas son propicias en mercados emergentes. Estos incluyen una alta penetración de móviles, competencias débiles entre bancos tradicionales y sistemas financieros con graves carencias. La confianza, elemento crucial para el éxito de estas plataformas, se ve comprometida por las crisis financieras pasadas que han socavado la credibilidad de las instituciones existentes.

Las condiciones que fomentan el crecimiento de super apps

Para que emergen super aplicaciones en estos mercados, deben existir cuatro factores fundamentales. Primero, una alta adopción de teléfonos móviles que facilite la distribución. Segundo, una competencia ineficaz que permita a los nuevos entrantes capturar rápidamente el mercado. Tercero, la existencia de servicios financieros inadecuados. Y por último, un contexto de crisis financiera severa que haya deslegitimado a los actores tradicionales. Casos históricos en Brasil y Kazajistán ilustran el vacío que dejan estas crisis, del que surgen empresas como Nubank y Kaspi, que orbitan en torno a la necesidad de servicios financieros accesibles y confiables.

Brasil, por ejemplo, experimentó una congelación del 80% de los depósitos bancarios en 1990, lo que dejó a la mayoría de los ciudadanos sin acceso fiable a sus ahorros. La consolidación posterior de grandes bancos, que hoy controlan una parte importante del sector, ha dado pie a la creación de plataformas más ágiles y humanas, como Nubank, que ha conseguido integrar a millones de brasileños anteriormente no bancarizados al sistema financiero.

De forma similar, Kazajistán ha vivido crisis que llevaron al colapso de la confianza en su sistema bancario, abriendo la puerta a soluciones innovadoras como Kaspi, que cuenta con una impresionante proporción de usuarios en relación a su población total. A pesar de ser un mercado relativamente pequeño, ofrece rivales significativos a competidores de mercados más grandes debido a la alta frecuencia de transacciones realizadas por sus usuarios.

Lecciones para los inversores y emprendedores

A medida que el ecosistema de aplicaciones evoluciona, la tentación para los inversores es observar solo el tamaño del mercado. Sin embargo, los datos sugieren que el rendimiento de las super aplicaciones está ligado más a la profundidad del gasto de sus usuarios que a la cantidad de personas en el mercado. Nubank, por ejemplo, cuenta con catorce veces más clientes que su homólogo estadounidense Chime. Este tipo de análisis invita a repensar las oportunidades en países en desarrollo donde la tecnología puede abordar problemas crónicos de acceso financiero.

El camino hacia la construcción de la próxima generación de super aplicaciones está marcado por la posibilidad de innovar a partir de las crisis existentes y elevar la inclusión financiera. Mercados como Abidjan, Buenos Aires, Karachi y Lagos se destacan como posibles núcleos para el surgimiento de estas plataformas, impulsadas por emprendedores que, como Tosin Eniolorunda de Moniepoint, están decididos a transformar sus entornos internos a través de la tecnología.

En el futuro, es probable que la evolución de estas super aplicaciones esté impulsada por tecnologías como las stablecoins y la inteligencia artificial, consolidando aún más su papel en la construcción de economías emergentes más robustas y resilientes.