Juan Miguel Martínez Gabaldón, CEO y presidente de Galletas Gullón, ha vivido más de 40 años de crecimiento constante en la industria de la alimentación. Llegó a Aguilar de Campoo en 1985, en un momento crítico para la empresa familiar, y desde entonces ha sido el motor de su transformación. Ahora, a los 72 años, sigue mostrando la misma pasión y dedicación con las que asumió el reto de liderar la empresa en sus inicios.
Martínez Gabaldón se describe a sí mismo como «una galleta rodante dedicada al trabajo», un reflejo de su compromiso constante con la organización. Además de su intensa labor como empresario, encuentra momentos para sumergirse en lecturas sobre mecánica cuántica y física nuclear, complementando su vida con música de cantautores como Cat Stevens.
El directivo, formado como ingeniero técnico químico y con experiencia en multinacionales como Bahlsen, tomó las riendas de Galletas Gullón durante un periodo de incertidumbre. La empresa contaba con una infraestructura de 6.000 metros cuadrados y necesitaba urgentemente expansión y modernización. La confianza de la familia propietaria le permitió implementar estrategias innovadoras, centrándose en productos más saludables, lo que ha resultado en un crecimiento robusto.
Hoy en día, Galletas Gullón emplea a cerca de 2.300 personas y distribuye sus productos en más de 134 países. Con el tiempo, la visión del liderazgo de Martínez Gabaldón ha evolucionado. Ahora, además de crecer, busca proteger el patrimonio familiar y mantener miles de empleos en la región de Castilla y León. Este enfoque en la sostenibilidad empresarial implica la creación de una estructura organizativa adecuada y la implementación de prácticas que limiten ineficiencias. «Cuando una compañía crece, adquiere grasa corporal y debe evolucionar hacia productos de mayor valor añadido y mejores márgenes», apunta.
Una dirección centrada en las personas
La filosofía financiera de Martínez Gabaldón es prudente; ha evitado el endeudamiento y ha diversificado geográficamente la empresa con filiales en varios países europeos y Estados Unidos. Esto ha permitido a Galletas Gullón reducir su dependencia del mercado nacional y mantener un crecimiento sostenible. La internacionalización y el compromiso con la alimentación saludable son, según el directivo, clave para el futuro de la empresa.
En cuanto al liderazgo, su enfoque se centra en las personas. Para él, la clave no es rodearse de figuras destacadas, sino formar equipos cohesivos y motivados. «No buscamos un Cristiano o un Messi; necesitamos gente que quiera trabajar y crecer», afirma. Esta filosofía se refleja en su longevidad en el cargo, con empleados que permanecen más de 30 años en la compañía. La creación de un ambiente donde se valore la aportación de cada individuo ha sido fundamental para el éxito de Gullón.
A pesar de los sacrificios personales a lo largo de su carrera, incluidos extensas jornadas laborales, el directivo expresa que no cambiaría sus decisiones. Para él, el crecimiento va más allá de las cifras; se trata de crear un legado sostenible que beneficie a la comunidad. «Crecer, sí, pero conseguir que ese crecimiento también permanezca alrededor», concluye Martínez Gabaldón, recordando la importancia de combinar éxito empresarial con responsabilidad social.
