¿No es 'IA' ni 'superinteligencia'? Descubre qué hay detrás de esta nueva tecnología.

¿No es ‘IA’ ni ‘superinteligencia’? Descubre qué hay detrás de esta nueva tecnología.

En un reciente discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas, el expresidente Donald Trump propuso un cambio significativo en la terminología utilizada para describir la inteligencia artificial (IA), sugiriendo que el término «superinteligencia» sea el nuevo estándar. Esta acción ha generado un debate sobre la adecuación del término actual y su implicación en la percepción pública de la tecnología.

La decisión de Trump se formalizó con una orden ejecutiva que instruye a las agencias federales a adoptar esta nueva denominación. A raíz de esta directriz, el Departamento de Justicia ya ha comenzado a utilizar «superinteligencia», una medida que podría extenderse a otros organismos gubernamentales. La iniciativa ha suscitado reacciones en el sector tecnológico, donde Elon Musk anunció que SpaceXAI pasará a ser conocido como SpaceXSI.

El cambio de nomenclatura no surge de la nada; en los últimos años, las capacidades de las tecnologías de IA han avanzado notablemente, y el término «superinteligencia» se refiere a un punto teórico en el que estos sistemas podrían superar sistemáticamente la capacidad humana. Algunos expertos sugieren que esta reetiquetación podría generar confusión en el público general, creando una falsa sensación de confianza sobre la tecnología, que aún no ha alcanzado ese nivel de desarrollo.

La Controversia del Término «Inteligencia Artificial»

El uso del término «inteligencia artificial» ha sido objeto de críticas desde sus inicios, en 1956, cuando se acuñó en un taller en Dartmouth para describir una variedad de tecnologías relacionadas con la imitación de procesos cognitivos humanos. Si bien el término ha perdurado en el tiempo, su vaguedad ha llevado a debates sobre su idoneidad. Algunos estudios sugieren que el 53% de los estadounidenses prefieren continuar utilizando la terminología de ‘IA’.

Tony Thorne, lexicólogo de King’s College London, argumenta que la ambigüedad del término ha beneficiado al sector, facilitando su aceptación y desarrollo. La percepción pública también juega un papel crucial; un estudio reciente indica que más de la mitad de los encuestados se sentirían incómodos llamando a esta tecnología «superinteligencia».

Reflexiones sobre un Futuro Definido

Expertos como Meredith Broussard, profesora en la Universidad de Nueva York, plantean que el término «inteligencia» es engañoso, ya que puede dar la impresión de que las máquinas poseen una forma de cognición similar a la humana. En su lugar, sugiere que se utilice un término que incluya «máquina» y evite «inteligencia».

Alternativas como «máquina de cálculo» o «agente de computación cognitiva» se han propuesto, aunque no se prevé que estos términos sean adoptados fácilmente por la industria. La preocupación radica en que cualquier nueva nomenclatura deba reflejar auténticamente la naturaleza de la tecnología, evitando perpetuar la ilusión de una inteligencia comparable a la humana.

En suma, el llamado a una reetiquetación por parte de Trump abre un debate más amplio sobre la terminología adecuada en un ámbito tan complejo como el de la IA y pone de relieve la importancia de una comunicación clara y precisa en el avance de tecnologías que ya están interviniendo en múltiples aspectos de la vida cotidiana.