Xona lanza su innovadora alternativa de GPS comercial: alista su entrada al mercado

Xona lanza su innovadora alternativa de GPS comercial: alista su entrada al mercado

La industria de la navegación por satélite está a punto de experimentar una revolución con el inminente lanzamiento de seis satélites de Xona Space Systems, programado para este mes mediante un cohete de SpaceX. Este innovador proyecto, que se considera la primera alternativa comercial de precisión al GPS tradicional, pretende ofrecer servicios de navegación y sincronización que compiten con las señales gratuitas proporcionadas por gobiernos de todo el mundo.

Fundada en 2019 por un grupo de cinco ingenieros que se conocieron en el programa de posgrado en ingeniería aeroespacial de la Universidad de Stanford, Xona ha desarrollado una propuesta ambiciosa. Tyler Reid, uno de los cofundadores y actual CTO de la empresa, escribió su tesis doctoral sobre la utilización de satélites en órbita baja para mejorar la navegación, lo que sentó las bases para el nacimiento de Xona.

A pesar de que el GPS y otras redes satelitales de países como Europa, China y Rusia brindan un alto valor, su precisión queda corta para aplicaciones avanzadas, como los vehículos autónomos o los robots agrícolas. Según Brian Manning, CEO de Xona, el verdadero mercado no son las señales mismas, que parecen gratuitas, sino el hardware necesario para utilizar esas señales, lo que genera una necesidad de soluciones más precisas y confiables en el ámbito de la navegación por satélite.

El desafío para Xona ha sido considerable: ofrecer una señal más fuerte que permita una temporización y localización más precisa. Para ello, la empresa ha diseñado una arquitectura única que evita la necesidad de costosos relojes atómicos en los satélites, recurriendo a una comunicación cercana con fuentes de verdad en tierra. Además, aseguraron que sus señales sean legibles por receptores GPS existentes con una modesta modificación de software, lo que les otorga un acceso inmediato al mercado.

Pulsar: La nueva constelación de datos

El próximo lanzamiento incluirá cuatro satélites similares a un prototipo que ya demostró la viabilidad de la tecnología, junto con otros dos satélites diseñados completamente por Xona en su sede de Burlingame, California. Estos satélites son los pilares de una futura constelación operativa que incluirá 258 unidades bajo el nombre Pulsar, la cual promete ofrecer una precisión de geolocalización en el rango de centímetros, en lugar de los metros que ofrece el GPS.

Se espera que el servicio Pulsar no solo sea útil para la geolocalización en áreas urbanas y bajo condiciones difíciles, sino que también sea resistente a intentos de interferencia. Una vez que los satélites se encuentren en órbita, Xona comenzará las pruebas beta del servicio con clientes reales, con planes de ofrecer una cobertura completa en Estados Unidos, Europa, Japón y Corea del Sur para 2028.

Xona ha recaudado más de 300 millones de dólares en fondos de inversión desde su creación, incluida una asignación de 20 millones de dólares del U.S. Space Force. Aunque la compañía se enfoca en servicios comerciales, el interés del gobierno estadounidense refleja la creciente necesidad de soluciones resistentes a la manipulación de señales de navegación, un problema que está en aumento en contextos de conflicto.

Con un mercado potencial que abarca miles de millones de usuarios y un futuro cada vez más dirigido hacia la autonomía, la visión de Xona se alinea con un panorama donde la navegación precisa será fundamental. Reid, que ha trabajado en el desarrollo de vehículos autónomos, representa una de las voces más autorizadas en cuanto a la necesidad de servicios como Pulsar para realizar el potencial de la movilidad autónoma.

Desde su sede, que ofrece una vista impresionante del aeropuerto internacional de San Francisco, Manning subraya el impacto que la tecnología de Xona puede tener en la seguridad de todos los medios de transporte. Su objetivo es proporcionar un nivel de confianza en la navegación que permita a los usuarios sentirse tan seguros al tomar el control de un vehículo autónomo como lo estarían al relajarse en un avión comercial.