La transición hacia una economía más sostenible enfrenta retos significativos en sectores como el marítimo, aéreo y el transporte pesado. Estos sectores son responsables de aproximadamente un tercio de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y requieren soluciones innovadoras para reducir su huella ambiental. En este contexto, los biocombustibles, el hidrógeno verde y el biometano se presentan como alternativas clave. Recientemente, la naviera Maersk ha dado un paso notable al firmar un acuerdo con la empresa británica Anemo para instalar la primera vela de viento en un buque portacontenedores, una iniciativa que refleja la necesidad de diversificar las fuentes de energía en la industria marítima.
A pesar de que la electrificación ha ganado terreno como la solución predilecta para la descarbonización en muchas industrias, no todos los sectores cuentan con la misma facilidad para adoptar esta tecnología. Tesla, por ejemplo, ha lanzado su primer camión eléctrico en Europa, lo que subraya la viabilidad de la electrificación en el transporte ligero. Sin embargo, se requieren enfoques complementarios para sectores con mayores desafíos tecnológicos y operativos.
Oportunidades para la Descarbonización
Según un informe de Bain & Company, los sectores como la agricultura y la industria, que emiten en conjunto cerca del 37% de los gases de efecto invernadero, han recibido menos del 10% de la inversión total destinada a sostenibilidad en 2025. Esta disparidad en la inversión pone de manifiesto la urgente necesidad de desarrollar tecnologías alternativas.
Carmen Vozmediano, directora de Centrales de Ciclos Combinados e Hidrógeno Verde de Iberdrola, enfatiza que “no hay que elegir entre electrones y moléculas. Son complementarios”, sugiriendo que las tecnologías de hidrógeno verde pueden ayudar a las empresas que actualmente dependen de combustibles fósiles a hacer la transición hacia un futuro más sostenible. La Península Ibérica, en particular, se posiciona como un líder potencial en el desarrollo de estas “moléculas verdes” en Europa.
En el ámbito de los biocombustibles, el biogás y el biometano han mostrado un crecimiento anual del 20%, señalando su capacidad para contribuir significativamente a la descarbonización y la independencia energética. Por otro lado, la capacidad mundial de electrolizadores para la producción de hidrógeno verde ha alcanzado casi 5 GW, con más de quinientos proyectos en diversas etapas de desarrollo a nivel global.
Finalmente, el sector de los e-fuels está viendo un desarrollo acelerado gracias a la madurez tecnológica y a una creciente demanda en el mercado. En la actualidad, más de cien buques operan con metanol, y más de cuarenta barcos de amoniaco están en construcción. Para maximizar el potencial de estas tecnologías, se requiere un marco regulatorio sólido, similar al que se está implementando en Europa con iniciativas como el combustible sostenible de aviación (SAF) y la normativa ReFuelEU.
Con una combinación de inversiones adecuadas y un marco regulativo predecible, el camino hacia la descarbonización de sectores críticos es no solo posible, sino también esencial para afrontar los desafíos ambientales actuales.
