La irrupción de la inteligencia artificial (IA) en la publicidad política ha marcado un hito significativo en las elecciones intermedias de EE. UU. de 2026. Por primera vez, los anuncios generados por IA están presentes de manera habitual en los televisores y redes sociales de los votantes, transformando la naturaleza de las campañas electorales.
Investigaciones recientes han recopilado datos sobre cerca de 80 millones de dólares invertidos en aproximadamente 170 anuncios que utilizan IA. Los hallazgos son sorprendentes: la aplicación de esta tecnología varía desde profundas simulaciones hiperrealistas hasta sutiles mejoras gráficas. Un dato relevante es que los patrocinadores republicanos, incluidos candidatos y grupos de interés, utilizan IA con mucha más frecuencia que sus contrapartes demócratas. Además, la Confederación Nacional de Secretarios de Estado ha señalado que muchas de estas campañas no especifican su uso de IA, debido a un entramado regulatorio variado en los diferentes estados.
De hiperrealismos a ediciones sutiles
En el auge de las campañas, tanto políticos como grupos de vigilancia han expresado su inquietud por el uso de la IA para crear deepfakes, videos manipulados que pueden confundir a los votantes. Las investigaciones han identificado anuncios con imitaciones hiperrealistas de figuras políticas icónicas, como Donald Trump y Kamala Harris. En algunos casos, se ha visto a candidatos republicanos en situaciones que evocan estereotipos, como un candidato de Louisiana conduciendo un autobús escolar abarrotado de inmigrantes.
Además de los políticos, estas ads han incluido apariciones de figuras no políticas, como un personaje que simula a Dr. Anthony Fauci en situaciones exageradas, lo que plantea preguntas sobre la veracidad y ética en la campaña. Algunos anuncios han empleado IA para generar multitudes, mientras que otros han hecho mejoras visuales, aunque sin aclarar cómo se utilizó exactamente la tecnología.
Una brecha partidaria significativa
El uso de IA en publicidad política revela una clara dicotomía entre los partidos. La investigación sugiere que el 80% de los anuncios analizados que emplean IA provienen de campañas republicanas, las cuales absorben el 83% del gasto total en este tipo de contenido. Mientras que los demócratas tienden a adoptar un enfoque regulador, limitando gastos y exigiendo divulgaciones, los republicanos aprovechan un enfoque más liberal, que puede explicar por qué son los principales usuarios de la IA en este contexto.
Las encuestas indican que hay una creciente preocupación entre los votantes sobre la manipulación que puede resultar del uso de la tecnología en campañas. Un 78% de los votantes registrados se pronuncian a favor de restricciones más estrictas en el contenido generado por IA que haga afirmaciones engañosas sobre candidatos.
Disclaimers variados y la falta de regulación
La regulación del uso de IA en publicidad política es complicada, ya que depende de leyes estatales diversas y en constante cambio. Solo el 31% de los anuncios analizados durante este ciclo electoral incluyeron algún tipo de disclaimer sobre el uso de IA. La redacción de estas advertencias es inconsistente, lo que agrega otra capa de confusión para los votantes. Por ejemplo, algunos anuncios han optado por etiquetar sus contenidos como «manipulados» o «generados con inteligencia artificial», mientras que otros los califican como «satira política».
Este panorama destaca la importancia de la transparencia y la eficiencia en la regulación del uso de IA. El desafío consiste en establecer normativas que no sólo sean claras, sino que también protejan a los votantes de posibles engaños. La ciudadanía demanda medidas que aseguren que la información difundida en campañas políticas sea verídica y responsable.
