Urbas publica sus cuentas de 2024 sin auditoría y descarta salir del concurso de acreedores

La CFO de Urbas exige 90.000 euros tras ser despedida de forma disciplinaria

Urbas Grupo Financiero enfrenta graves desafíos tras ser declarada en concurso de acreedores en enero de este año. Recientemente, su directora financiera ha reclamado casi 90.000 euros a la compañía, que se encuentra en una crisis económica crítica. Esto incluye una indemnización por despido improcedente y salarios pendientes que suman un total de 89.144 euros.

La situación se complicó tras el despido disciplinario comunicando a esta directiva el 31 de agosto, lo que llevó a la empleada a impugnarlo. Presentó una papeleta de conciliación ante el Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación de la Comunidad de Madrid, exigiendo la compensación por meses adeudados. Sin embargo, el intento de conciliación programado para el 5 de octubre no avanzó debido a la ausencia de la administración concursal.

Desafíos financieros y litigios

El informe de la administración concursal revela la falta de liquidez de Urbas, informando que la compañía tiene un saldo negativo en sus cuentas bancarias. Como resultado, solo puede atender los pagos esenciales, lo que ha suscitado preocupaciones en torno a su viabilidad futura.

Urbas se encuentra en una encrucijada al intentar presentar una propuesta de convenio a sus acreedores. Aunque la empresa dice contar con respaldo suficiente para salir de la situación concursal, la realidad muestra un mapa complicado en la que muchos de los acreedores, como Auren y Kepler Karst, están relacionados con la compañía. Esto podría obstaculizar su camino hacia la reestructuración y acercar a Urbas a la liquidación.

La administración concursal ha señalado que entre los acreedores figuran entidades vinculadas que suman cerca de 50 millones de euros en deudas. Además, grandes bancos y la compañía Sareb se han opuesto a la propuesta de convenio presentada por Urbas, complicando aún más su situación financiera. La aseguradora Asefa y la Agencia Tributaria también han manifestado su oposición, lo que pone de relieve la dificultad para alcanzar un acuerdo que permita a la compañía salir de su actual crisis.

En este contexto, el futuro de Urbas sigue siendo incierto. La empresa ha optado por excluir ciertos créditos de sus cálculos, argumentando razones de prudencia, aunque su decisión ha generado escepticismo entre los acreedores. La situación financiera de la compañía y la resolución de este conflicto laboral serán cruciales para determinar su destino en el competitivo mercado actual.