El día de ayer, Torreón vivió un trágico episodio en la Escuela Secundaria General Número 13, donde se reportó un ataque armado que dejó un saldo devastador: una subdirectora fallecida y al menos cuatro heridos, dos de ellos en estado grave. La rápida respuesta de cuerpos de emergencia, policía y protección civil fue evidente al acudir al lugar de los hechos en el ejido La Unión para controlar la situación.
Federico Fernández Montañez, fiscal general del Estado, confirmó el fallecimiento de la subdirectora y detalló que las heridas fueron repartidas entre alumnos y maestros. Un docente se encuentra en estado crítico, mientras que los otros heridos están recibiendo atención médica. Según el fiscal, los atacantes son dos hermanos de 18 años, exalumnos de la institución, que actuaron por razones que aún no han sido confirmadas. Aunque se especuló sobre posibles motivaciones personales, Fernández indicó que el colegio fue elegido por su proximidad y familiaridad por parte de los agresores.
Los atacantes ingresaron por la puerta principal y su primer objetivo fue el personal administrativo. Este ataque ha sido descrito como «brutal», aunque la causa exacta de la muerte de la subdirectora no ha sido determinada. Para llevar a cabo el ataque, se utilizaron machetes y explosivos improvisados que generaron pánico entre los estudiantes y el personal, pero no se registró el uso de armas de fuego.
Imágenes que circularon en redes sociales mostraron a los agresores maniatados por miembros de la comunidad, lo que generó un ambiente de tensión en el lugar. El Gabinete de Seguridad del Estado ha expresado sus condolencias y se ha comprometido a brindar apoyo a la comunidad educativa afectada.
El incidente ha reavivado el debate sobre la seguridad escolar en México, especialmente tras el recuerdo de un ataque similar en la misma ciudad hace tres años. En aquel entonces, un niño de 11 años causó la muerte de su maestra y se suicidó, lo que dejó una profunda cicatriz en la memoria colectiva. Cada nuevo ataque pone de manifiesto la necesidad urgente de implementar medidas de seguridad efectivas en las escuelas.
Héctor Rodríguez, prefecto de la escuela, comentó que de los 210 alumnos registrados, solo asistieron 170 debido a las fuertes lluvias de ayer. El ataque se produjo durante un cambio de clase, lo que provocó un caos inmediato y llevó a los docentes a resguardar a los alumnos en los salones. Este tipo de incidentes resalta la creciente preocupación sobre la seguridad en los centros educativos y la necesidad de buscar soluciones efectivas para prevenir futuros ataques.
Las autoridades locales, incluido el gobernador de Coahuila, han manifestado su compromiso de continuar trabajando en la prevención de violencia en entornos escolares. Sin embargo, la realidad persiste y el deseo de proteger a los jóvenes se ve opacado por episodios de violencia que desafían las iniciativas actuales. La comunidad educativa y la sociedad en general se enfrentan ahora a un dilema sobre cómo abordar estos temas sensibles en un entorno de creciente inseguridad.
