El movimiento estratégico de Enrique Riquelme, presidente de Cox, al decidir trasladar su sociedad patrimonial a Panamá, ha generado un intenso análisis en el ámbito empresarial y fiscal. Este cambio no solo implica un cambio de jurisdicción, sino que también pone de manifiesto un paradigma más amplio sobre cómo los empresarios están reestructurando sus patrimonios en un mundo globalizado.
En primer lugar, es relevante mencionar que las cuentas de Riquelme Capital muestran un panorama complicado. La sociedad cerró el año 2025 con pérdidas de 470.643 euros, más del doble que en el periodo anterior, lo que ha llevado a un patrimonio neto negativo de 1,33 millones de euros. Desde una perspectiva fiscal, esto plantea la pregunta de qué beneficios podría implicar una reubicación a Panamá, dado que, al enfrentar pérdidas, no se beneficiaría de un ahorro fiscal inmediato.
Razones detrás de la mudanza a Panamá
Expertos fiscales consultados han subrayado que el objetivo de esta mudanza debe buscarse en beneficios a largo plazo. Se identifican tres posibles motivaciones detrás de esta decisión. La primera es la anticipación de una futura desinversión en Cox. Riquelme incrementó su participación en la compañía recientemente, adquiriendo 2,4 millones de acciones por 34,3 millones de euros, lo que eleva su control sobre Cox al 62,03%. Posteriormente, realizó la venta de 40.000 títulos por aproximadamente 409.200 euros. Este tipo de movimientos sugiere que podría estar preparándose para una eventual venta de acciones.
El sistema fiscal panameño, que se basa en la territorialidad, podría jugar a favor de Riquelme en este proceso. Las ganancias de capital provenientes de la venta de acciones localizadas en el extranjero no estarían, en primera instancia, sujetas a tributos en Panamá. Esto podría suponer un ahorro significativo en comparación con la tributación que se aplicaría en España.
Perspectivas futuras y ventajas estratégicas
Otra motivación para este traslado podría ser la expectativa de recuperación en las inversiones que Riquelme canaliza a través de su sociedad. Aunque actualmente enfrenta importantes pérdidas, existen esperanzas de que en un futuro, estas inversiones comiencen a generar beneficios, haciéndolas más atractivas desde una perspectiva fiscal en Panamá, donde la tasa de impuesto sobre la renta se sitúa en un 25% para las personas jurídicas. Las condiciones del entorno de negocio para Cox en Panamá podrían hacer que esta localización sea estratégica.
Adicionalmente, Panamá ofrece un marco regulatorio que permite una mayor flexibilidad para estructurar patrimonios internacionales. A pesar de haber mejorado su imagen en cuanto a la regulación financiera, conserva ciertas ventajas en términos de privacidad y la posibilidad de gestionar inversiones de manera más eficaz. Esto es especialmente relevante para Riquelme, quien ya tiene vínculos empresariales en la región y considera a Panamá un mercado clave para Cox.
La mudanza de Riquelme Capital a Panamá, lejos de ser una mera estrategia fiscal, parece responder a una visión más amplia que incluye la preparación para un ciclo futuro de crecimiento y generación de beneficios. La combinación de una gestión más flexible y las oportunidades de negocio que ofrece el entorno panameño coloca al empresario en una posición favorable para afrontar los desafíos del futuro en un mercado en constante evolución.
