El Valencia ha conseguido su primera victoria de la temporada en un momento crítico, gracias a un rendimiento sólido bajo la dirección de Óscar Sánchez, entrenador interino. El equipo se enfrentó al Alavés, que se encontraba en los puestos de Champions. A pesar de su buena racha de tres victorias consecutivas en casa, el Alavés no pudo marcar, poniendo fin a una impresionante racha de 17 partidos consecutivos anotando.
La transformación del Valencia fue notable. Sin la dirección de Corberán y con solo un entrenamiento a sus espaldas, el equipo mostró un renovado espíritu combativo en el campo del Mendizorroza. Guido, en el centro del campo, se convirtió en un pilar fundamental, apoyado por Ugrinic y el joven Mayol, de apenas 18 años, quien hizo su debut en Primera.
El Alavés, bajo el mando de Quique, trató de ajustar su táctica ante la inesperada actitud del rival. A pesar de un par de oportunidades, incluidos disparos de Danjuma y Ugrinic, el equipo local falló en concretar sus opciones. En el primer tiempo, el Alavés tuvo un par de llegadas claras, especialmente a través de Ángel Pérez, quien logró crear peligro en la portería del Valencia.
Un segundo tiempo decisivo
En la segunda mitad, el Alavés intensificó su presión, generando varias oportunidades, pero el Valencia se ajustó para minimizar el peligro. Toni Martínez estuvo cerca de marcar, pero un posible fuera de juego lo impidió. El equipo local, a pesar de dominar en términos de posesión, no conseguía concretar sus ocasiones.
La victoria no solo alivia la presión sobre el equipo, sino que también destaca la importancia de la cantera y la adaptabilidad del grupo ante una situación adversa. La apuesta por los jugadores del filial y la capacidad de competir en momentos críticos son claves para el futuro del Valencia en esta temporada.
