Europa impulsa la tecnología mientras EE. UU. apoya su expansión

Europa impulsa la tecnología mientras EE. UU. apoya su expansión

El debate sobre la posible fuga de startups europeas hacia otros mercados, especialmente hacia Estados Unidos y China, ha cobrado fuerza en los últimos años. Sin embargo, los datos sugieren que no se está produciendo un éxodo masivo, sino un cambio gradual en la estructura operativa de estas empresas. La mayoría de los emprendimientos tienden a mantenerse en su país de origen, realizando mudanzas parciales más que completas.

A la búsqueda de nuevas oportunidades

Según estimaciones del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, entre un 3.3% y un 4.3% de las empresas respaldadas por riesgo en Europa optan por reubicarse total o parcialmente. Este porcentaje es aún menor en comparación con empresas no financiadas por capital de riesgo, donde solo entre el 0.3% y el 0.5% consideran mudarse. De estas, el 97% mantiene operaciones en su país de origen, como laboratorios o equipos, mientras que solo algunas funciones específicas, como la sede o la recaudación de fondos, se trasladan a otros lugares. La tendencia señala a Estados Unidos como el destino favorito.

Sin embargo, la noción de «reubicación» puede ser engañosa. La transición de funciones es un proceso gradual y no una decisión hecha de la noche a la mañana. Esto es particularmente evidente en empresas que se encuentran en la etapa de escalado.

El costo del crecimiento

Un análisis del informe Draghi de 2024, citado por el Banco Europeo de Inversiones, revela que alrededor del 10% de las empresas europeas en fase de escalado eligen trasladarse al extranjero, siendo el 85% de ellas hacia Estados Unidos. En el caso de las «unicornio» europeas, el 30% que se fundó entre 2008 y 2021 ya ha movido su sede al extranjero. Este fenómeno sugiere que Europa puede estar perdiendo una parte desproporcionada del valor generado por las empresas que evolucionan hacia marcas internacionales relevantes.

En el campo de la biotecnología, los datos son aún más alarmantes. Un informe de la Comisión Europea indica que de 67 compañías de biotecnología de la UE que se hicieron públicas entre 2019 y 2025, 66 eligieron hacerlo en bolsas fuera de Europa. Esto no implica que hayan cerrado sus oficinas europeas, sino que sus oportunidades de inversión y crecimiento se han desplazado a otros mercados más atractivos.

Necesidades en un ecosistema competitivo

Europa ha demostrado ser un continente fuerte en las etapas iniciales de desarrollo, gracias a su robusta infraestructura académica y de investigación. Sin embargo, a medida que las empresas crecen, la naturaleza de su necesidad de financiación también cambia. Mientras que el capital inicial se destina a investigación, la siguiente fase exige recursos para escalar la producción, cumplir con normativas y atraer talento que ya tenga experiencia en la introducción de productos al mercado.

A la luz de estos requerimientos, es vital que las empresas no solo consigan capital, sino que también tengan acceso a redes especializadas y a una visión estratégica sobre los mercados globales. En este sentido, el capital de riesgo disponible en Estados Unidos, que alcanza aproximadamente los 930 mil millones de euros, contrasta con los 150 mil millones de euros de la UE, reflejando una brecha significativa que puede influir en el futuro de muchas startups.

Navegando en un paisaje complejo

La cuestión no radica en la falta de consultores competentes en Europa, sino en la dificultad que encuentran los emprendedores para navegar los sistemas de apoyo existentes y establecer confianza con los asesores. Datos indican que el 17% de los solicitantes de Horizon Europe utilizan consultores externos, cifra que se eleva al 67% entre los solicitantes del EIC Accelerator. Estos servicios representan costos que pueden ser considerables, planteando un desafío adicional para las startups que ya enfrentan decisiones críticas sobre su crecimiento.

Las diferencias en las estructuras de apoyo a emprendedores entre Europa y Estados Unidos resaltan esta problemática. En EE. UU., los emprendedores cuentan con puntos de entrada más visibles y estructurados, facilitando el establecimiento de relaciones de confianza con asesores y organismos de apoyo.

No todo gira en torno a Estados Unidos

A pesar de la concentración de capital y mercado en Estados Unidos, es importante reconocer que China también representa un ecosistema atractivo, especialmente para empresas de hardware. Shenzhen, en particular, ofrece densas redes de proveedores y un camino rápido desde el prototipo hasta la producción a gran escala, constituyendo un contrapeso interesante para los emprendedores europeos.

Un estudio realizado por la Comisión Europea sobre empresas manufactureras revela que un 19% de las compañías tenía producción en el extranjero, y del grupo que se encontraba en este escenario, un 70% no había considerado ningún cambio en su ubicación operativa. Esto sugiere que existe una arquitectura internacional más resiliente de lo que a menudo se percibe.

La capacidad de una empresa para desplazarse y adaptarse a diversos contextos demuestra que su éxito no depende únicamente de un lugar físico. El verdadero desafío para las empresas europeas radica en encontrar un equilibrio que les permita expandirse globalmente mientras retienen una base sólida en su continente natal. Esto requiere mejorar los mercados de capitales, fortalecer el asesoramiento y ofrecer la infraestructura necesaria para que las empresas crezcan sin perder su esencia local.