La crisis migratoria en Ceuta impacta la intención de voto del PSOE, según el último informe del CIS

La crisis migratoria en Ceuta impacta la intención de voto del PSOE, según el último informe del CIS

En un contexto político mar marcado por tensiones entre España y Marruecos, la exministra de Igualdad e eurodiputada de Podemos, Irene Montero, ha arrojado luz sobre lo que considera una posible manipulación por parte del país vecino. Este lunes, Montero expresó su percepción de que «parece bastante evidente» que Marruecos podría estar ejerciendo algún tipo de presión sobre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a raíz de la información sensible que se obtuvo tras el espionaje a través del software Pegasus.

Las declaraciones de la exministra surgieron en un momento en el que la situación entre España y Marruecos enfrenta un creciente debate, alentado por múltiples actores políticos, incluyendo el Partido Popular (PP) y Vox, así como el partido nacionalista PNV. Al cuestionarla sobre la certeza de estas afirmaciones, Montero subrayó que, aunque no se dispone de pruebas contundentes, las especulaciones de varios sectores del ámbito político no deben ser desestimadas.

Montero denunció que la crisis humanitaria actual relacionada con la migración es un tema que afecta a todos y que no debería convertirse en un punto de confrontación que beneficie a la extrema derecha. Esta crisis, según su análisis, debería abordarse con una perspectiva más comprensiva y humanitaria, apuntando que en otras situaciones, como la llegada de refugiados ucranianos y venezolanos, las respuestas han sido notablemente más solidarias.

La exministra también hizo énfasis en que la historia muestra un patrón donde el PSOE se ha visto, en diversas ocasiones, sometido a los intereses de Marruecos. “No es un fenómeno nuevo”, alegó, aludiendo a acciones tomadas durante diferentes administraciones que han priorizado la relación diplomática a costa de otros derechos humanos fundamentales.

Con su candidatura a las próximas elecciones generales, Montero busca reposicionar el debate en torno a la migración y las relaciones internacionales, sugiriendo que cuestiones tan críticas no deben ser utilizadas como munición política, mientras se ignoran las verdaderas necesidades humanitarias.