Ribera advierte sobre cómo los centros de datos afectan los costos energéticos

Ribera advierte sobre cómo los centros de datos afectan los costos energéticos

La creciente demanda de infraestructura tecnológica, especialmente los centros de datos, ha planteado un desafío significativo para la regulación y sostenibilidad energética en Europa. Este fue el tema central abordado por Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea para una Transición Limpia, durante un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum.

Ribera enfatizó la necesidad de un debate integral sobre la regulación de los centros de datos, advirtiendo sobre los posibles efectos adversos que su proliferación podría generar en la sociedad, como el aumento drástico de los precios de la electricidad y el potencial rechazo social hacia estas instalaciones. A lo largo de su intervención, la vicepresidenta no se comprometió a medidas legislativas específicas, pero sí instó a realizar una reflexión más abarcadora sobre el tema.

En su discurso, Ribera subrayó que el modelo europeo de digitalización y desarrollo de inteligencia artificial debe ser «centrado, pensado por y para las personas». Sin embargo, advirtió que este modelo requiere una gran cantidad de energía de forma estable, lo que plantea ciertas paradojas dado que, aunque la tecnología puede optimizar la gestión del consumo energético, los centros de datos en sí exigen un volumen de energía considerable.

La crisis energética y sus desafíos

La problemática no se limita a Europa; Ribera citó ejemplos de Estados Unidos, donde ya se han implementado moratorias en la construcción de nuevos centros de datos debido a preocupaciones sobre la capacidad de suministro energético. Esta situación ha generado tensiones que pueden traducirse en incrementos significativos en el costo de la electricidad, afectando tanto a hogares como a industrias.

La vicepresidenta también se refirió a la necesidad de proporcionar una dotación eléctrica adecuada que acompañe el crecimiento de esta actividad. Dijo que los desarrolladores tienen el deber de utilizar tecnologías energéticamente eficientes, así como explorar fórmulas de autoconsumo para mitigar el impacto en la red eléctrica.

Un estudio reciente de la Autoridad Nacional de Competencia francesa destacó la posición privilegiada que alcanzan los grandes consumidores de energía, lo que podría restringir la oferta y llevar a aumentos en los precios generales del mercado. Ribera admitió que no ha habido una respuesta concreta desde la Unión Europea, aunque se trabaja en propuestas para establecer un marco regulatorio que contemple criterios de sostenibilidad en el uso de energía y agua.

Impulso hacia la autonomía energética

Ante el actual contexto geopolítico, Ribera identificó la dependencia energética como un principal problema de competitividad para Europa. Subrayó la importancia de acelerar el uso de energías renovables y desarrollar un sistema basado en recursos de proximidad para asegurar la autonomía energética del continente.

Durante su intervención, la vicepresidenta también hizo un llamado a transformar el sistema energético europeo, enfocándose en una gestión eficiente y en el aprovechamiento de recursos locales como el hidrógeno verde. Con esta transformación, busca no solo enfrentar crisis energéticas externas, sino también aumentar la competitividad y cohesión a nivel europeo.

Finalmente, Ribera concluyó que la era de la digitalización y el crecimiento de infraestructura tecnológica deben ir acompañados de un enfoque responsable y sostenible que no comprometa la estabilidad energética ni el bienestar social en Europa.