La autonomía espacial en Europa está tomando un giro significativo ante la crisis que afecta a los lanzadores tradicionales, como la retirada del Ariane 5 y los retrasos en el Ariane 6. La Agencia Espacial Europea (ESA) ha lanzado iniciativas de gran envergadura para fomentar el desarrollo de microlanzadores privados que permitan a la Unión Europea recuperar su independencia estratégica en el ámbito espacial.
Recientemente, la alianza 2030+, formada por Alpha Impulsion, CT Ingenieros, Indra y Mecano ID, se ha involucrado en el desarrollo de Garnet, un nuevo motor cohete. Esta colaboración forma parte de un esfuerzo más amplio para crear una nueva generación de microlanzadores europeos, capaces de transportar entre 1 y 2,5 toneladas.
Estados Unidos, con empresas como SpaceX, y nuevas flotas en China ya operan en el campo de los cohetes de cargas pesadas. Sin embargo, Europa no busca competir de inmediato en ese terreno. El objetivo inicial es establecer una flota de microlanzadores que aseguren el lanzamiento de satélites críticos para la defensa, telecomunicaciones y la monitorización climática, evitando así la dependencia de tecnologías externas.
Los pioneros de los microlanzadores europeos
En este contexto, destacan varios jugadores clave que podrían devolver la soberanía orbital a Europa. Isar Aerospace, con sede en Alemania, ha hecho historia al convertirse en la primera empresa comercial de Europa en colocar satélites en órbita desde el continente. Su cohete, Spectrum, logró desplegar cinco satélites CubeSat, marcando un hito en la industria espacial europea.
Spectrum, diseñado para transportar hasta 1.000 kg a órbita baja terrestre y 700 kg a órbita heliosíncrona, utiliza una estructura de compuestos de carbono y nueve motores Aquila que funcionan con propano y oxígeno líquido. A diferencia de otras compañías, Isar ha decidido no invertir en tecnología de cohetes reutilizables.
Por su parte, PLD Space, una empresa alicantina, se ha reafirmado como un pilar del crecimiento espacial en Europa. Tras el éxito del cohete suborbital Miura 1 en 2023, la ESA ha concedido a PLD Space un megacontrato de 158,9 millones de euros para acelerar el desarrollo del Miura 5. Este lanzador reutilizable medirá 35,7 metros y podrá transportar más de 1.000 kg a órbita baja. Su primer vuelo orbital está previsto para 2027 desde la Guayana Francesa.
En el escenario alemán, Rocket Factory Augsburg (RFA) continúa su camino hacia el éxito. Su motor RFA One, un micro-lanzador de tres etapas, está diseñado para llevar hasta 1.300 kg y se prevé su primer vuelo orbital a finales de 2026, después de atravesar algunas dificultades en pruebas de motores.
Finalmente, MaiaSpace, una filial del ArianeGroup, busca revolucionar el mercado con un enfoque de «prueba y error». Su motor Prométhée, casi completamente impreso en 3D, es un intento de ofrecer lanzamientos a bajo costo, con un enfoque en sostenibilidad al quemar biometano. MaiaSpace planea realizar su primer vuelo comercial a inicios de 2027, utilizando un sistema de aterrizaje vertical similar al del Falcon 9 de SpaceX, pero en una escala más reducida.
Estas innovaciones podrían marcar el comienzo de una nueva era en la industria espacial europea, donde microlanzadores privados no solo aportan soluciones a la autonomía, sino también al desarrollo sostenible y a la reducción de costos en el acceso al espacio.
