La inestabilidad en el estrecho de Bab el Mandeb se convierte en un nuevo desafío para los mercados de energía y comercio global. Esta vía marítima, esencial para el comercio internacional y la exportación de petróleo saudí, se encuentra bajo la amenaza de la creciente influencia de las milicias hutíes, que han intensificado sus operaciones en la región. Con el cierre de Ormuz, Bab el Mandeb se erige como la única alternativa viable para el tránsito de crudo hacia Europa y otras regiones, aumentando la preocupación entre los operadores del sector.
Recientemente, las fuerzas hutíes, aliadas de Irán, han logrado capturar el puerto de Moca y la isla de Mayun, puntos estratégicos que consolidan su control sobre el acceso al mar Rojo. A pesar de los reclamos de los hutíes sobre la seguridad de la navegación, la situación genera incertidumbre entre las compañías marítimas, que ya están buscando rutas alternativas para evitar riesgos y asegurar sus operaciones.
Las decisiones presentes podrían tener repercusiones significativas en el precio del petróleo y gas natural, que ya están en niveles elevados debido a la crisis generada por los acontecimientos en Oriente Medio. Recordemos que, a principios de 2024, la interrupción del tráfico por esta región obligó a muchos barcos a optar por rutas más largas, como la del cabo de Buena Esperanza, incrementando considerablemente sus costos operativos y, a su vez, contribuyendo a la inflación global.
Impacto en la economía global
Arabia Saudí, como mayor exportador de crudo, ha estado gestionando los desafíos derivados del cierre de Ormuz con la redirección de sus exportaciones a través de un oleoducto Este-Oeste, que conecta su producción con el puerto de Yanbu. Sin embargo, la reciente decisión de cerrar temporalmente este oleoducto por precaución resalta la vulnerabilidad del país ante los ataques hutíes, que han estado incrementándose en proximidad a las instalaciones clave.
El manejo de estos desafíos es crucial para Riad. Se estima que el 50% de sus exportaciones, alrededor de 3.5 millones de barriles diarios, fluyen a través de dicha tubería. La alerta es evidente; se han reportado impactos aéreos en instalaciones cercanas, lo que pone en evidencia un panorama volátil que podría reconfigurar el comercio internacional de petróleo.
Desde el inicio de la guerra en la región, las reservas globales de petróleo han sufrido una disminución alarmante, impactando en la capacidad de respuesta ante futuros contratiempos. Según datos recientes, en agosto pasado, se registró una caída de 95 millones de barriles en los inventarios globales, lo que provoca una presión adicional sobre los precios y la disponibilidad de crudo en el mercado.
Consecuencias para el comercio marítimo
La situación en Bab el Mandeb no solo afecta el sector energético, sino que también representa un problema significativo para el comercio marítimo más amplio. El canal de Suez, principal vía para el intercambio de mercancías entre Asia y Europa, podría ver interrumpidos sus flujos si las tensiones en la región no se controlan. La crisis del buque Ever Given en 2021, que provocó un colapso en el tráfico marítimo, sirve como un recordatorio de las posibles consecuencias de bloqueos en esta ruta.
En los últimos años, el comercio internacional ha estado bajo presión debido a una combinación de factores, que van desde tensiones geopolíticas hasta exacerbaciones por crisis sanitarias. Con el clima de inseguridad que rodea el estrecho de Bab el Mandeb, los analistas advierten que la comunidad global debe prepararse para un aumento en los costos de transporte y una posible volatilidad en los mercados de bienes de consumo.
