El director de Instagram revela que la interacción se reduce a la mitad sin el uso del algoritmo.

El director de Instagram revela que la interacción se reduce a la mitad sin el uso del algoritmo.

La reciente intervención de Adam Mosseri, CEO de Instagram, en una conferencia de prensa en Australia ha generado un intenso debate sobre la experiencia del usuario en plataformas digitales. Durante su exposición, Mosseri advirtió que aquellos usuarios que optan por desactivar el sistema de recomendaciones de Instagram pueden enfrentarse a una drástica disminución en su experiencia, señalando que la interacción en la plataforma puede caer hasta un 50%. Además, los niveles de satisfacción de los usuarios experimentan una caída abrupta.

Este comentario surge en el marco de la consulta sobre un proyecto de ley digital en Australia, que busca obligar a las plataformas a notificar a los usuarios sobre la posibilidad de desactivar el algoritmo de recomendación. Mosseri argumentó que, al cambiar a un feed cronológico, los usuarios quedan expuestos a un volumen elevado de contenido de marcas y publicadores, lo que termina por desviar la atención de las publicaciones de sus amigos y familiares, afectando directamente su tiempo y satisfacción en la aplicación.

El ejecutivo subrayó que su postura no es que el feed cronológico sea perjudicial, sino que el cambio a ese formato puede resultar en un menor compromiso y una disminución del tiempo total que los usuarios pasan en Instagram. Este panorama choca con la intención de la legislación australiana, que considera que disminuir el tiempo de uso y la interacción puede ser perjudicial para los usuarios, lo que podría influir en la forma en que se perciben las métricas de engagement.

Un dilema de diseño y experiencia del usuario

Otro aspecto importante del debate es la relación entre la estructura del feed y los comportamientos de las cuentas profesionales. Mosseri indicó que las cuentas comerciales tienden a publicar con frecuencia debido a que el algoritmo actual favorece dicha actividad. La eliminación de ranking no altera el comportamiento que la plataforma ha fomentado, lo que plantea un verdadero desafío de diseño para Instagram.

La inconsistencia en el enfoque estratégico de Meta también es evidente. Anteriormente, la compañía había afirmado que su inteligencia artificial ayudaba a que los usuarios pasarán más tiempo en Instagram, presentándolo como un logro. Sin embargo, Mosseri ahora considera que una reducción en el tiempo podría ser perjudicial, lo que genera confusión en la narrativa sobre el bienestar de los usuarios.

A medida que Australia avanza en su propuesta legislativa, la atención se centra en quién debe facilitar el acceso a la personalización del feed. Si bien se coinciden en que los usuarios deberían tener el poder de moldear su experiencia, la forma en que se introduce esta opción es fundamental. En 2022, Instagram reintrodujo el feed cronológico ante la presión política, aunque con la condición de que los usuarios debían elegirlo cada vez, lo que complicaba su accesibilidad.

La necesidad de datos robustos

Uno de los elementos más intrigantes de la discusión es la ausencia de datos sobre el impacto general en el bienestar de los usuarios. Aunque Mosseri proporcionó cifras sobre el compromiso y la satisfacción, no se abordaron métricas relacionadas con el bienestar emocional o el arrepentimiento de usar la plataforma, elementos que Meta ha sido instada a investigar en múltiples ocasiones.

La reacción en Europa también se hace presente en este contexto. El Artículo 38 de la Ley de Servicios Digitales exige a las grandes plataformas ofrecer opciones sin perfilado desde 2023. No obstante, la adopción de esta función ha sido moderada, lo que sugiere que la disponibilidad no siempre garantiza el uso. La advertencia del CEO sobre la caída del compromiso al optar por una experiencia sin algoritmos podría ser un indicativo de lo que ocurre con esas opciones poco visibles.

En conclusión, la discusión sobre la personalización del feed de Instagram y su relación con la satisfacción del usuario está lejos de resolverse. Mientras Australia avanza en su legislación, la comunidad internacional, incluyendo Europa, observa cautelosamente el desenlace de este debate crucial en la era digital.