La creciente tensión entre Estados Unidos e Irán ha escalado nuevamente, manifestándose en una serie de ataques y represalias que podrían tener repercusiones significativas en la región. El Comando Central de Estados Unidos (CentCom) informó sobre la destrucción de cinco petroleros vinculados a Irán en el golfo Pérsico, como reacción a dos ataques recientes de la Guardia Revolucionaria Islámica (GRI) contra una embarcación de guerra estadounidense.
Según fuentes oficiales, los petroleros destruidos formaban parte de una red que proporciona recursos financieros al régimen iraní, así como a los grupos que Teherán apoya en Oriente Próximo. Entre los buques afectados se encontraba el Derya, localizado cerca de la isla de Jarg, un importante centro de la industria petrolera iraní. Los otros cuatro petroleros, Kaviz, Charminar, Horizon 1 y Riesco, fueron inhabilitados en el golfo de Omán.
El comunicado de CentCom aclaró que los miembros de las tripulaciones fueron instruidos para abandonar los barcos antes de los ataques, asegurando que no hubo heridos entre los soldados estadounidenses. Esta acción fue precedida por la destrucción de otros tres petroleros iraníes, derivados de intentos de la GRI de atacar un portaaviones y un destructor estadounidenses durante el fin de semana pasado.
Por su parte, la agencia iraní Tasnim informó sobre un ataque en las cercanías de Jarg, al cual siguieron reportes de la radiotelevisión estatal sobre otro ataque en el puerto de Jask, sin causar víctimas. En respuesta, la GRI ha amenazado con atacar petroleros de Kuwait y Baréin, instando a sus tripulaciones a alejarse de los puertos de estos aliados de Estados Unidos.
Además de estos enfrentamientos directos, la GRI afirmó haber lanzado ataques contra bases estadounidenses en Jordania y dos destructores, aunque CentCom no ha corroborado estas afirmaciones. Desde Jordania, se comunicó que se habían interceptado 18 de 20 misiles lanzados por Irán, lo que evidencia la creciente actividad militar en la región.
Expertos en conflictos, como Hamidreza Azizi del grupo Crisis Group, apuntan a una escalada gradual en los intentos de Irán por atacar buques de guerra estadounidenses y en la sofisticación de los misiles dirigidos contra bases estadounidenses. En medio de esta escalada, Estados Unidos también ha respondido con una presión económica más contundente, sancionando a 36 entidades e individuos vinculados al sector de la aviación iraní.
Las recientes sanciones se centran en 27 aerolíneas que aún operan en Irán y en aquellos que respaldan a la principal aerolínea privada del país, Mahan Air, además de canales financieros y de suministros en el sector. Esta «Operación Paria Económico» busca intensificar el aislamiento de Irán, en un contexto donde las tensiones geopolíticas siguen aumentando.
