Serbia se aproxima a elecciones anticipadas tras casi dos años de movilizaciones estudiantiles

Serbia se aproxima a elecciones anticipadas tras casi dos años de movilizaciones estudiantiles

La política serbia se encuentra en un momento crítico, marcada por un prolongado período de protestas sociales y una creciente tensión política. Este lunes, el Gobierno de Serbia, encabezado por Duro Macut, ha solicitado formalmente al presidente Aleksandar Vucic que disuelva la Asamblea Nacional y convoque elecciones anticipadas. Esta decisión surge después de casi dos años de manifestaciones estudiantiles y en medio de la controversia por recientes homenajes a figuras condenadas por genocidio.

Si se avanza con esta propuesta, Serbia podría celebrar elecciones parlamentarias en octubre, mientras Vucic, quien no puede buscar un tercer mandato presidencial, se postulará como candidato a primer ministro. Según la legislación serbia, el presidente tiene un plazo de 72 horas para formalizar la disolución, y ya ha insinuado que las fechas posibles para los comicios serían el 18 o el 25 de octubre.

Las elecciones ordinarias estaban previstas para diciembre de 2027, lo que transforma esta situación en un cambio significativo en el panorama político del país. Adicionalmente, se anticipa que habrá elecciones presidenciales separadas, aunque aún no se ha fijado una fecha para estas. Con la salida de Vucic, la presidencia del país recaerá de forma interina en Ana Brnabic, presidenta del Parlamento, quien también tendrá la responsabilidad de convocar las elecciones en un plazo de 90 días.

Un tiempo de cambio y reflexión

Desde 2012, el Partido Progresista Serbio (SNS) ha dominado la política en Serbia. En la reciente sesión gubernamental, Macut argumentó que la convocatoria a elecciones podría ser una manera de disminuir la tensión política y fortalecer las instituciones del país. Reiteró que las elecciones no deben ser vistas como un signo de debilidad.

Vucic, quien ha dirigido Serbia desde 2014 y ha sido una figura dominante en su política, se ha erigido como candidato a primer ministro bajo la etiqueta de «Serbia Unida». Si decide dimitir antes de iniciar la campaña electoral, esta decisión podría considerarse como una estrategia para consolidar su influencia en el entorno político del país.

Las protestas que llevaron a esta situación comenzaron en noviembre de 2024, tras un trágico incidente en la estación de tren de Novi Sad que dejó 16 muertos. Los manifestantes acusaron al gobierno de corrupción y falta de rendición de cuentas, lo que resultó en la dimisión del entonces primer ministro, Milos Vucevic, en enero de 2025. A pesar del clamor popular, hasta la fecha nadie ha sido penado por las muertes.

El nuevo movimiento estudiantil busca ahora transformarse en una opción electoral viable, aunque hasta el momento no ha anunciado candidatos ni listas. Las encuestas indican que el SNS y esta nueva candidatura podrían ser las principales fuerzas en una contienda que se perfila como la más disputada desde 2012.

Perspectivas europeas y fricciones internacionales

El resultado de estos comicios no solo tendrá repercusiones locales, sino que también será un indicador sobre la dirección internacional de Serbia. La adhesión a la Unión Europea ha estado estancada durante años y el Parlamento Europeo ha expresado preocupaciones sobre la situación de derechos humanos y el uso de vigilancia estatal contra opositores.

Además, existen preocupaciones respecto a la influencia de Rusia en Serbia, que aún depende energéticamente de Moscú y ha eludido unirse a las sanciones europeas tras la invasión de Ucrania. Este escenario se complica aún más tras el reciente funeral de Ratko Mladic, condenado por genocidio, lo que ha llevado a la Comisaria Europea de Ampliación, Marta Kos, a posponer una visita a Belgrado, citando la glorificación de criminales de guerra como un factor clave.

Las tensiones en torno a la relación de Serbia con la Unión Europea y su adición a la comunidad internacional serán elementos cruciales a considerar en las próximas elecciones, que prometen ser un punto de inflexión en la historia política reciente del país.