La resistencia de los conductores al carril bus-VAO “desocupado” limita su crecimiento: Es esencial evaluar la cantidad de pasajeros, no solo la de vehículos.

La resistencia de los conductores al carril bus-VAO “desocupado” limita su crecimiento: Es esencial evaluar la cantidad de pasajeros, no solo la de vehículos.

La reciente prueba del modelo de carril bus-VAO en la A2, a las puertas de Madrid, marca un paso significativo hacia la mejora del transporte en la capital. Este ensayo, que ha tardado diez años en materializarse, se ha centrado en utilizar el carril izquierdo de la autovía exclusivamente para autobuses y vehículos de alta ocupación durante las horas punta. A diferencia de otros modelos que requieren grandes inversiones en infraestructura, el bus-VAO de la A2 ha demostrado ser una alternativa mucho más económica y eficiente.

La implementación de este tipo de infraestructuras responde a una necesidad creciente de optimizar la movilidad y reducir la congestión en las ciudades. Según José Manuel Vassallo, catedrático de Ingeniería del Transporte en la Universidad Politécnica de Madrid, estas vías son cruciales para priorizar modos de transporte más sostenibles, como el autobús, que puede llevar a varias decenas de pasajeros en comparación con un solo ocupante en un vehículo particular. De hecho, la Dirección General de Tráfico (DGT) estima que los viajeros en bus en este tramo podrían reducir su tiempo de viaje en hasta un 25%.

A pesar de sus beneficios, la percepción del carril vacío ha suscitado resistencia entre algunos conductores, quienes ven la asignación de un carril al autobús como una pérdida. David Lois, profesor de Psicología Social, señala que este «sesgo de motonormatividad», que considera el uso del coche como la norma, impide la aceptación de estos cambios. Esto genera un desgaste político que frena la implementación de infraestructuras necesarias para el transporte público.

Desafíos de implementación

El carril bus-VAO no solo enfrenta críticas desde el tráfico individual, sino también desafíos administrativos. Las medidas que benefician al transporte público suelen ser impopulares inicialmente, provocando dudas entre los gestores políticos. Julio A. Soria-Lara, catedrático de Urbanismo, enfatiza que la eficacia de estas infraestructuras debe medirse en función de la cantidad de personas que transportan, no solo por el número de vehículos que las utilizan.

El flujo diario de 120,000 personas que acceden a Madrid a través de la A2 es significativo, y más de la mitad utiliza el autobús. En este contexto, aunque pueda parecer que los autobuses circulan vacíos, en realidad están contribuyendo a aumentar la capacidad de la carretera al mover a más personas en menos espacio. A pesar de esto, el temor a la congestión ha llevado a que, en ocasiones, se retiren carriles bus-VAO, como ocurrió en las obras de la A5.

Existen dos modelos de carriles bus-VAO en España: los que están físicamente separados del tráfico, como en la A6, y los que convierten un carril en bus-VAO durante horas punta, como el que se ha probado en la A2. El segundo modelo es más económico de implementar, costando solo 11 millones de euros en el actual proyecto, en comparación con los altos costos de las nuevas construcciones.

La falta de coordinación entre las distintas administraciones también ha sido un obstáculo para el avance de este tipo de proyectos. La conversación sobre el bus-VAO de la A2 ha logrado avanzar lentamente, comparado con otras reformas que se han ejecutado rápidamente. No obstante, experiencias positivas en Cataluña, donde se ha implantado con éxito el bus-VAO, demuestran que esta alternativa puede mejorar de manera significativa la eficiencia del transporte público.

La clave para el éxito de estas infraestructuras en el futuro radica en su acompañamiento con un refuerzo del transporte público. Estudios previos indican que, al utilizar carriles bus-VAO, el uso del autobús creció exponencialmente, sugiriendo que estas medidas pueden fomentar un cambio real en los hábitos de movilidad urbana. Así, la implementación de modelos de bus-VAO podría ser crucial para impulsar un transporte más sostenible y eficiente en las grandes ciudades españolas.