En el competitivo mundo de la logística en España, los repartidores a pie, conocidos como ‘andarines’, están emergiendo como un elemento crucial en la cadena de suministro. Este segmento ha mostrado un notable crecimiento en la última milla, desempeñando un papel fundamental en la entrega de paquetes en áreas urbanas donde los vehículos de transporte tienen dificultades para acceder.
Los ‘andarines’ no solo son responsables de llevar los paquetes a su destino final, sino que también representan una parte significativa del mercado, alcanzando el 37,5% de todas las entregas, lo que les otorga una ventaja sobre las grandes compañías de transporte, cuyas cuotas han disminuido considerablemente. Esta situación marca un importante cambio en la dinámica del sector, donde los consumidores hoy están más vinculados a operadores especializados en última milla que a los grandes nombres del sector logístico.
La subcontratación en el sector de logística
La estructura de la logística moderna se caracteriza por una compleja red de subcontratación. En la parte superior se ubican los grandes operadores, que trabajan a través de franquicias y agencias locales. Justo debajo, operan las empresas dedicadas al transporte ligero, mientras que en el escalón más bajo se encuentran las compañías que implementan a los ‘andarines’. Esta organización permite a los grandes operadores tercerizar la parte final del proceso de entrega y optimizar costos.
En este modelo, hasta un 70% de los repartidores son autónomos que trabajan en colaboración con empresas más grandes o directamente con subcontratistas locales. Este ecosistema ha crecido en respuesta a las nuevas regulaciones urbanas, como la implementación de zonas de bajas emisiones y la creación de ‘microhubs’ de distribución, que facilitan el acceso a áreas de difícil acceso para vehículos de carga.
Modelo de compensación
Los ‘andarines’ reciben una compensación que oscila entre 0,50 y 0,80 euros por paquete entregado, aunque en algunos casos esta cifra puede superar el euro. En temporada alta, un ‘andarín’ puede entregar más de 120 paquetes al día, lo que demuestra la viabilidad de esta forma de empleo en el entorno urbano.
A pesar de la creciente necesidad de entregas rápidas y eficientes, los costos de este modelo siguen siendo desafiantes. En Madrid, por ejemplo, el costo medio de una entrega ha aumentado a 7,1 euros, lo que representa un incremento del 18% en comparación con el año anterior. Esta presión sobre los costos se intensifica al observar que el último tramo de entrega puede representar entre el 41% y más del 50% del costo total de un envío.
Modalidades de contratación de ‘andarines’
La contratación de los ‘andarines’ se lleva a cabo a través de diversas modalidades, siendo la opción más común la figura del trabajador autónomo. Esto representa alrededor del 70% del sector. También hay espacio para trabajadores a través de Empresas de Trabajo Temporal (ETT) o directamente en subcontratistas locales. Sin embargo, la relación de los repartidores con las grandes marcas a veces se complica debido a la cadena de subcontratación que predomina en la industria.
En años recientes, la cantidad de autónomos en este sector ha crecido exponencialmente, con un incremento del 64% en el último año. De un total aproximado de 4.500 operadores postales en España, el 52% son autónomos, lo que resalta una tendencia hacia la flexibilidad laboral en la última milla de la logística.
Desafíos legales y laborales
A pesar de que los repartidores de paquetería suelen operar bajo contratos mercantiles, han surgido interrogantes sobre la legalidad de sus condiciones laborales. Recientemente, varios tribunales han comenzado a examinar las relaciones entre empresas y repartidores, evidenciando casos de cesión ilegal de trabajadores. Estos análisis han llevado a fallos que implican a grandes empresas del sector, señalando un creciente interés por regular mejor este ámbito laboral.
La labor de los ‘andarines’ continúa ganando relevancia a medida que el e-commerce sigue en aumento y las ciudades adaptan sus infraestructuras para favorecer entregas más rápidas y sostenibles. Este cambio no solo resalta la importancia de los pequeños emprendedores en el sector, sino que también plantea cuestiones sobre la sostenibilidad y la ética en las prácticas laborales dentro de la logística moderna.
