La gran Barcelona, que abarca la capital catalana y 35 municipios circundantes, presenta un panorama mixto en términos de desarrollo y sostenibilidad. Con una población de aproximadamente 3,5 millones de habitantes, el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) ha logrado mejoras en movilidad y sostenibilidad, aunque persisten significativas desigualdades territoriales y sociales. Esto se revela en el reciente anuario elaborado por el Institut Metròpoli, que examina una variedad de indicadores a lo largo de dos décadas.
Uno de los puntos críticos destacados por Ricard Gomà, director del Institut Metròpoli, es que, a pesar de las mejoras generales impulsadas por políticas como el aumento del salario mínimo y la reducción del desempleo, las desigualdades inherentes en la región permanecen prominentes. Explica que es esencial una inversión más enfocada en las áreas más vulnerables para lograr un impacto redistributivo significativo. Mientras que en la ciudad de Barcelona se han visto avances, otras localidades dentro del AMB enfrentan mayores desafíos en la equidad económica.
Demografía en Transformación
El informe indica que el AMB sigue creciendo en población, sin embargo, ha disminuido su peso demográfico en relación con el total de Cataluña. Hace dos décadas, el AMB representaba el 47% de la población de la comunidad; hoy, esta cifra ha caído al 42% de los 8,2 millones de habitantes de Cataluña. Además, se observa un envejecimiento notable de la población, con un aumento en la proporción de personas mayores de 65 años en comparación con los menores de 15 años.
La población migrante también ha visto un incremento significativo, pasando de un 3,5% hace 25 años a un 21,3% proyectado para 2025. Esta tendencia ha continuado con un promedio de 150,000 nuevos residentes extranjeros cada año en los últimos tres años, lo que refleja un cambio demográfico notable en la metrópoli.
Aumento de la Renta Media, pero Con Desigualdades
La renta media por unidad de consumo ha crecido de 19,987 euros en 2016 a 26,864 euros en 2024. A pesar de este aumento, las diferencias económicas entre municipios son abismales. Barcelona se sitúa por encima de la media, alcanzando los 28,493 euros, mientras que localidades como Santa Coloma de Gramenet y Badia del Vallès apenas superan los 19,000 euros. Este contexto evidencia la concentración de vulnerabilidades en ciertas áreas, especialmente en el eje del río Besòs, donde numerosos municipios presentan altos índices de pobreza y exclusión.
El índice de desigualdad ha tenido un repunte, alcanzando 29,5% tras años de mejora a nivel de equidad económica. Aún así, el riesgo de pobreza se sitúa en un 19,4%, y la pobreza infantil ha aumentado al 31%, mostrando que los más vulnerables siguen enfrentando serios desafíos.
La Vivienda, un Factor Clave en la Desigualdad
En los últimos 20 años, el modelo de tenencia de vivienda ha cambiado radicalmente, con un aumento significativo del alquiler en Barcelona. En 2017, el 57,6% de los residentes eran propietarios, en 2024 esta cifra ha caído al 51,1%. Este aumento en el alquiler ha generado una crisis de asequibilidad, dejando a un 29,1% de la población inquilina gastando más del 40% de sus ingresos en este concepto. La vivienda se ha vuelto un factor central en las desigualdades sociales, aumentando la transferencia de recursos de los hogares más humildes hacia propietarios más adinerados.
Ricard Gomà subraya que la movilidad residencial ha aumentado, motivada en gran parte por razones económicas. En la actualidad, hay un creciente número de solicitantes de vivienda pública, indicando una presión aún mayor sobre el acceso a la vivienda asequible.
Hacia una Movilidad Sostenible
En el ámbito medioambiental, la gran Barcelona ha registrado mejoras en la calidad del aire, con reducciones en la contaminación por dióxido de nitrógeno y partículas en suspensión. Sin embargo, las cifras aún no cumplen con los estándares establecidos por la Unión Europea y la Organización Mundial de la Salud. La generación de residuos también ha disminuido, y la tasa de reciclaje ha mejorado notablemente, aunque sigue por debajo de la media catalana.
En términos de movilidad, el 75% de los desplazamientos en la metrópoli se realizan a pie, en bicicleta o mediante transporte público, un comportamiento que se ha mantenido relativamente constante desde 2011. Las matriculaciones de vehículos híbridos y eléctricos han aumentado significativamente, reflejando un cambio hacia una movilidad más sostenible en la región.
En conclusión, el Área Metropolitana de Barcelona muestra una dinámica de crecimiento y transformación, pero enfrenta desafíos persistentes que requieren atención urgente. La superación de las desigualdades económicas y sociales será fundamental para garantizar un futuro sostenible y próspero para todos sus habitantes.
