Cinco gráficos revelan el auge y caída de la fiebre de inversión minorista en Corea del Sur

Cinco gráficos revelan el auge y caída de la fiebre de inversión minorista en Corea del Sur

En los últimos años, el panorama bursátil de Corea del Sur ha sido testigo de una transformación notable impulsada en gran medida por los inversores minoristas, comúnmente conocidos como «hormigas». Este fenómeno, que ha captado la atención de analistas y expertos, se hizo particularmente evidente en 2026, cuando las hormigas comenzaron a dejar su huella en un mercado habitualmente dominado por entidades institucionales más poderosas.

Durante la primera mitad de 2026, las acciones surcoreanas experimentaron un considerable aumento, impulsadas por la alta demanda de semiconductores, especialmente los dedicados a la inteligencia artificial. Titanes del sector como Samsung Electronics y SK Hynix reportaron ganancias significativas, lo que exaltó aún más el interés bursátil. Sin embargo, este rally se encontró con un abrupto obstáculo; el índice Kospi, luego de alcanzar un máximo histórico, se desplomó un 22% en julio.

El auge y la caída del mercado

A pesar de la caída, la situación no fue completamente desalentadora. En agosto, el mercado surcoreano mostró signos de recuperación, creando un ambiente de optimismo renovado gracias a las expectativas sobre la inteligencia artificial. Goldman Sachs, tras analizar el impacto del derrumbe, señaló que el reset en el posicionamiento del mercado lo hacía «mucho más limpio», ya que los inversores minoristas habían achicado sus posiciones apalancadas.

Una de las evidencias más claras de esta fiebre bursátil fue el aumento notable en el número de cuentas de negociación de acciones. De acuerdo con la Korea Financial Investment Association, las cuentas activas pasaron de unos 86,6 millones a finales de 2024 a 110,8 millones en julio de 2026, lo que representa un aumento del 28% en apenas 19 meses. Este fenómeno, que supera la cantidad de habitantes en Corea del Sur, habla de la intensa participación de los inversores individuales.

Además, los depósitos disponibles para operar en acciones también se dispararon, alcanzando más de 135 billones de wones en las agencias de valores durante los picos de mayo y junio, aunque esta cifra también cayó drásticamente tras el colapso. Este aumento no se limitó a los inversores minoristas, ya que otros actores del mercado también contribuyeron al caudal de efectivo.

Sin embargo, el perfil de los inversores mostraba un comportamiento marcado por fuertes contrastes. Mientras que los inversores particulares nacionales compraron acciones del Kospi por un importe neto de 94,2 billones de wones entre enero y julio, los inversores extranjeros liquidaron su exposición, vendiendo acciones por 152,1 billones de wones netos.

El riesgo del apalancamiento

Otro aspecto crucial a destacar es la creciente disposición de los inversores a recurrir a la deuda para adquirir acciones. El saldo de préstamos de margen se elevó de aproximadamente 27 billones de wones a principios de año a un récord de 38,6 billones a finales de junio. Este tipo de financiamiento representa un índice del alto apalancamiento asumido por los minoristas, que buscan maximizar sus beneficios.

No obstante, esta estrategia también trajo consigo graves consecuencias, ya que la volatilidad del mercado provocó un incremento en las ventas forzosas debido a déficits en la liquidación. En junio, las ventas forzosas alcanzaron su máximo histórico, lo que indica un claro riesgo asociado con la especulación en un entorno de alta incertidumbre.

La disposición de los jóvenes inversores surcoreanos a asumir tales riesgos podría estar asociada a un contexto más amplio de presión económica, especialmente en el mercado inmobiliario. Los datos indican que los precios de la vivienda continúan aumentando, exacerbando las desigualdades económicas. Para muchos jóvenes, el camino hacia la acumulación de patrimonio se ha vuelto más difícil, lo que puede explicar en parte su interés por participar activamente en el mercado de valores.

Así, en una economía que enfrenta desafíos significativos, el mercado de acciones aparece como una vía para la búsqueda de prosperidad, aunque arriesgada. Estar al margen de este rally podría generarles la sensación de quedar rezagados, lo que refuerza su atractivo y, a la vez, su riesgo inherente.