Colombia enfrenta una nueva crisis en el ámbito diplomático, justo cuando Abelardo de la Espriella toma posesión como presidente. A solo unos días de asumir el cargo, un terremoto de magnitud 7.4 azotó la región, complicando aún más su inicio. Sin embargo, su decisión de reconocer la soberanía israelí sobre los Altos del Golán se ha convertido en el foco principal de atención, generando una fuerte respuesta negativa de los países árabes.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha elogiado la determinación de De la Espriella, siendo el único líder internacional que ha manifestado su apoyo. En un mensaje a través de sus redes sociales, Netanyahu agradeció al nuevo presidente colombiano esta decisión, subrayando la importancia estratégica de los Altos del Golán para la seguridad israelí.
Este territorio, ocupado por Israel desde la Guerra de los Seis Días en 1967 y posteriormente anexionado en los años ochenta, fue reconocido anteriormente solo por Estados Unidos, bajo el liderazgo de Donald Trump. La justificación que sostiene el gobierno colombiano se basa en la idea de que el control y la soberanía israelíes son fundamentales para su defensa nacional.
La comunidad internacional, especialmente los países árabes, ha reaccionado con descontento. La Liga Árabe, que agrupa a 22 naciones, emitió un comunicado contundente, señalando que la declaración carece de legitimidad y llamando al Ejecutivo colombiano a retractarse. Egipto y Arabia Saudí han emitido también declaraciones condenatorias, destacando que esta postura contradice las normas del derecho internacional y representa una violación de las resoluciones de la ONU.
Reacciones Nacionales e Internacionales
Por su parte, el Gobierno sirio ha rechazado enérgicamente la decisión, afirmando que los Altos del Golán son “parte inseparable” de su territorio y que utilizará todos los medios necesarios para recuperar su soberanía. Esta declaración se produce en un contexto donde Colombia enfrenta tensiones internas tras el terremoto, hecho que ha resaltado aún más la inestabilidad en la región.
De la Espriella siempre mostró una afinidad clara hacia Israel durante su campaña presidencial, argumentando que apoyar al país significaba estar en el «lado correcto de la historia». Su gobierno tiene planes ambiciosos, que incluyen estrechar la cooperación en seguridad e inteligencia con Israel, así como reubicar la embajada colombiana en Jerusalén, un paso que constituiría un apoyo explícito a la posición israelí.
Los vínculos diplomáticos se han afianzado rápidamente. Un día antes de asumir la presidencia, De la Espriella se reunió con Gideon Saar, el ministro de Exteriores israelí, para restablecer la histórica amistad entre ambos países. El vicepresidente, José Manuel Restrepo, anunció la creación de una delegación que viajará a Israel con el objetivo de consolidar esta relación estratégica.
Además, el nuevo Ejecutivo planea eliminar la denuncia presentada por Colombia por genocidio en Gaza ante el Tribunal de La Haya y desea reanudar la exportación de carbón, que había sido suspendida por el gobierno anterior, liderado por Gustavo Petro. Con estos movimientos, De la Espriella parece dispuesto a revertir el enfoque pro-palestino de su predecesor, poniendo a Israel en el centro de sus prioridades diplomáticas.
